EDITORIALES SOSPECHOSAS - OPINIONES DOCUMENTADAS
En este blog hallarás noticias acerca de:
(1) EDITORIALES SOSPECHOSAS
(3) CONCURSOS LITERARIOS AMAÑADOS
(4) CONSEJOS PARA ESCRITORES QUE BUSCAN PUBLICAR SUS OBRAS
(5) EDITORIALES QUE RECIBEN MANUSCRITOS
(6) AGENCIAS LITERARIAS
(7) CORRECCIÓN DE TEXTO, MAQUETACIÓN, DISEÑO DE PORTADA, etc.
Respetable autor y aspirante a escritor, lo que estás para leer en los presentes párrafos es el resultado parcial de una investigación que nosotros (AVENDRAGO) llevamos emprendida a propósito de desenmascarar a los mediocres, cuando no impostores, que, con sospechosos títulos de editores y de convocantes de concursos, tienen la literatura en una mediocridad insufrible; los unos por sus engaños, y los otros por sus fingimientos: situación lastimosa en la que mucha parte tiene la simpleza de algunas personas, cuando no la pereza de las otras, como que de ambas cualidades se siguen la falta de vigilancia y, lo que es peor, la falta de crítica.
No extrañes, pues, el rigor que usamos en esta crítica, ni te apresures a imputarnos de odiosos, porque, aunque nuestro intento no es malquistar media humanidad contra la otra, tampoco estamos para las lisonjas que, con ínfulas de «críticos» y resabios de mentecatos, ciertos individuos prodigan en blogs, revistas y libros, descubriendo su impotencia para criticar o su carencia de criterio personal.
Soy Claudia A. A. C., fundadora de AVENDRAGO. Para que tengas una idea acerca de mi actividad, quiero confesarte que, hace más de quince años, me ocupo en el campo de la investigación; y este es tan vasto que apenas hay hora en la que me halle ociosa. Mi especialidad es la literatura de los autores clásicos del idioma castellano, la cual debería tenerse como modelo de imitación en vez de modelo de reliquia. Juntamente con esto, he escrito artículos y blogs en los que denuncio fraudes, engaños y fechorías afines, sin otra pretensión que dificultar el camino a los impostores y a los falsarios.
Si llegaste a esta obra inquisitoria, es porque buscas un editor o porque, creyendo haber hallado alguno, quieres certificarte de su honestidad. O quizá llegaste aquí, movido por un interés afín, cual es el de los concursos literarios. Sea como fuere, continúa leyendo lo que has comenzado, porque, de hacerlo, su lectura te aprovechará tanto que, cuando hayas acabado, dudarás de la carrera que elegiste, pensando que quizá te sea oportuno tomar otra; como la de cantante. Cuanto más que en Internet hay centenas de blogs en los que muchos incautos, y aun simplones, quieren aconsejar sobre cómo elegir una editorial y cómo enviar manuscritos.
Califico de incautos y de simplones a estos «consejeros» porque, careciendo de experiencias con «editoriales», transcriben y repiten lo que hallan en libros y en blogs, sin haber investigado cuáles son falsas, cuáles reales y cuáles insuficientes, que de unas a otras hay muchas diferencias, como explicamos largamente en este nuestro artículo.
No menos reprensibles que los simplones son los cobardes, quienes, un día, denuncian públicamente algo en Internet y, al otro día, lo borran por temor de las represalias o como consecuencia de las amenazas: razón que contribuye al deseo o, por mejor decir, a la necesidad de componer esta obra y a la oportunidad de difundirla, de modo que todos los incautos hispanohablantes se desengañen; lo cual hago con igual celo que elegancia, como sabedora de la pobreza en que nuestro idioma castellano está a causa de la pereza intelectual de las generaciones modernas que así escriben como hablan, y así hablan como cagan.
Destinamos estos avisos principalmente a ti, aspirante a escritor, que careces de renombre. Mas, como sabemos que también los leerán muchas de esas personas deshonestas que queremos desenmascarar, a estos últimos advertimos que no toleraremos amenazas de su parte o que sus AMENAZAS serán desaprovechadas porque no nos intimidarán ni nos disuadirán de continuar investigándolos, aunque se digan pertenecer al reino de España o al de Suazilandia.
No parezca, sin embargo, que nuestra intención es dirigir una invectiva contra los súbditos de España o contra los de otra nación hispanohablante, porque no lo es; ni que yo y mis cooperantes somos una gavilla de arrogantes que se ufanan de comprender todas las marañas del idioma castellano, porque apenas sabemos desentrañar algunas. Lo cual declaro para que ciertos nacionalistas (españoles, argentinos, colombianos, mexicanos, etc.) se ahorren el trabajo de querer vilipendiarme, pues no faltan los mentecatos que se inquietan con indignación cuando hallan que los nombres de sus naciones han sido desgraciados con acusaciones contra algunos de sus connacionales. Pero ¿qué digo? No se inquietan, sino que se revuelcan como culebras cuando les mencionan la nación a la que pertenecen.
Uno de estos mentecatos es una mujerzuela de España, quien, con furor de pedante, ínfulas de crítica y por nombre Teresa, ha querido deshonrarnos por esta nuestra obra. Y, no contenta con esto ni con dejar once errores ortográficos en veinte líneas, alega que el idioma castellano que los españoles usan no es vulgar. Para ello, nombra escritores de la misma nacionalidad suya; como Delibes, Matute, Mendoza. ¡Qué ingenuidad la de estas víboras acaloradas! Confunden renombre con excelencia. ¡Cuánta deferencia y falta de criterio! Se pegan a los nombres populares ni más ni menos como las hienas a la carroña. Afirmar que las obras del tal Delibes son ejemplares equivale a decir que la tal Rowling, por el solo hecho de la fama de sus novelitas de hechiceros, haya contribuido al mejoramiento de la literatura inglesa.
Con la muerte de Cervantes, Antonio de Solís, Oviedo y Eduardo Zamacois (escritores verdaderamente dignos de imitar), la literatura de España quedó tan a la deriva como la literatura de otras naciones hispanohablantes que nunca tuvieron escritores ejemplares. Lo cual afirmo sabiendo que apenas hallaré alguien que segunde en esta opinión, pues, en el establecimiento de la mediocridad, cien millones de papanatas tienen más autoridad que tres personas discretas; y tanto que la necia fama va entronizando escritores mediocres; como García Márquez, Vargas Llosa, Almudena Grandes, etc.
No digo que el castellano de una nación sea mejor que el de otra: afirmo que todas las naciones hispanohablantes son desgraciadas en el uso del castellano contemporáneo, pues entretenemos resabios indicativos de nuestra poca advertencia o de nuestra gran necedad. Tampoco afirmo que España sea la única nación en la que los falsarios amañan los concursos: también hallamos amaños en concursos argentinos, mexicanos, chilenos, etc., como queda dicho en este artículo.
Digo, en fin, que los aspirantes a escritores que no tienen todavía sus obras publicadas buscan editoriales con la misma ingenuidad que nosotros buscábamos caricaturas animadas en las pantallas de los televisores cuando niños: la palabra editorial deslumbra a muchos de aquellos, dificultándoles el reconocer la falsedad y la mediocridad de las personas que se arrogan el título de editores.
Así que, aspirante a escritor, si estás para buscar una editorial, conviene que te desengañes, pues muy poco de lo que hallarás en Internet con el nombre de editorial está para el provecho de tu aspiración. Y porque en tal red no hay muchos avisos verdaderos sobre el asunto y los pocos que hay están muy derramados, hemos hallado oportuno el recogerlos y el juntarlos al recuerdo de nuestras experiencias para ofrecerte una instrucción preventiva.
Uno de los muchos inconvenientes que se derivan de este invento denominado «Internet» es la falta de transparencia del medio: parece un río turbio en el que, habiendo metido la caña, acabas atrapado en una red de fingimientos, mentiras y charlatanerías, revestidos aquellos y estas con frases especiosas; como, «aprende inglés mientras duermes»; «hazte rico en poco tiempo con nuestro método infalible»; «te ayudo a volver con tu expareja con un hechizo de magia blanca»; «hacemos realidad tu sueño de ser escritor»; «no pagues por publicar».
Con el anterior preámbulo, te estamos advirtiendo que, si pones en un buscador las palabras «editoriales que reciben manuscritos», los resultados serían contrarios a tus aspiraciones, porque la mayoría (más del 91%) corresponde a falsas ofertas (o publicidad barata disfrazada de «información»), encabezadas por semejantes frases como «somos la editorial que más vende en España», «somos una editorial tradicional», «no pagues por publicar», «tú también puedes ser un bestseller con la Editorial Caca Dorada».
Los productores de tal publicidad y falsas ofertas son «editoriales de garaje» que publican «a bulto», fingiendo o ser «editoriales tradicionales» o «editoriales de autopublicación». Con mucha propiedad, las denominamos «editoriales de garaje» porque el negocio en el que están entrometidas tiene más semejanza con las imprentas de barrio que con cualquier otra cosa, entre otras cosas porque las librerías no admiten sus ejemplares (PRUEBA). Su condición de insuficiencia se halla disimulada no solamente por la falsa publicidad, sino también por su denominación comercial, la cual se constituye en una combinación rimbombante, destinada a que los incautos aspirantes a escritores se alucinen; por ejemplo, Grupo Editorial Letramemame, Grupo Editorial Meuropa, Ediciones Raudal (hemos alterado las denominaciones originales para evitar las pataletas de los pelagatos).
Como tienen escaso caudal, no contratan profesionales que lean y corrijan los manuscritos, sino que abusan de los becarios y aprendices, a quienes obligan a trabajar gratuitamente, prometiéndoles una vinculación laboral que nunca se realiza. Pero no por esto supongas que el trabajo gratuito consiste en leer y corregir manuscritos, sino en intrigar en «redes sociales», enredando a escritores novatos en sus ofertas de «edición» y escribiendo falsas reseñas por modo de publicidad en favor de la «editorial».
Además de tales reseñas obtenidas gratuitamente, compran otras con la misma facilidad que compran seguidores y «bots» (acá dejamos algunas pruebas: ENLACE 1, ENLACE 2, ENLACE 3, ENLACE 4); con lo cual no se contentan, sino que ponen a familiares y contactos a que escriban otras reseñas para hacer que los desprevenidos caigan en las redes: tal verdad queda confirmada con este TESTIMONIO.
Recuerda, por favor, que el negocio de esas «editoriales» es vender «ilusiones» a los aspirantes a escritores, para lo cual inventan reseñas elogiosas sobre ellas («nuestros autores están muy contentos», «EDITORIAL CACA DORADA perfecciona la secuencia hasta llegar a la distribución…», etc.) y hacen borrar las reseñas desfavorables (PRUEBA).
Esto que hemos dicho acá es tan verdadero que, para probarlo, mencionamos ahora el caso de la supuesta editorial Libros y Literatura, la cual, en el año 2024, cerró su «Web» y dejó de contestar correos y llamadas de los incautos que pagaron para que ella les «publicase» sus manuscritos. ¿Por qué un grupo de personas escribieron reseñas en Internet en el año 2024, alabando a Libros y Literatura, mientras otras personas (periodistas), en el mismo año, denunciaron que Libros y Literatura había estafado a escritores «amateurs»? La respuesta es simple: las alabanzas eran «reseñas» pagadas por Libros y Literatura, con la pretensión de contrarrestar ciertas verdades que ya estaban disponibles en Internet; lo cual deja lugar a esta duda: ¿los fantoches que se prestaron al fingimiento de semejantes «alabanzas» se están lamentando ahora que Libros y Literatura dejó de responderles y de pagarles por los cinco ejemplares que vendían cada año? Verifica acá las alabanzas; y verifica acá (imagen 2, imagen 3) lo que los periodistas dijeron acerca de la estafa.
Esto que hemos mencionado basta también a poner sobre aviso al incauto aspirante a escritor que usa ignorantemente «Internet» para buscar «editoriales», desconociendo que, así como hay editoriales de dudosa reputación, así también existen escritorcillos que hacen «publicar» sus «esperpentos» literarios, fingiendo ser exitosos escritores (compran ediciones chapuceras de sus propios manuscritos, ediciones encargadas a editoriales de garaje). Para confirmar esto, mencionamos el caso de la «editorial» «Círculo de Caca Roja» (hemos alterado ligeramente la denominación para no dar publicidad a esos cretinos). Si pones en un buscador las siguientes palabras «editorial Círculo de Caca Roja – opiniones negativas», entre los primeros resultados estará la página «Web» de un fantoche lameculos que dice por modo de pretexto, mentira o fingimiento: «Me llamo Fran L… C… y soy escritor. Ya he publicado 3 libros, encargado casi 30 ediciones… y vendido más de 12.000 libros autopublicando con la editorial Círculo de Caca Roja». ¡Vaya! Pero ¿¡eso no es una opinión negativa!? No, por cierto. Eso es un favor hecho por uno de los «amigos» de «Círculo de Caca Roja», quien dice haber vendido 12.000 ejemplares (probablemente son menos de 100: cien ejemplares que sus familiares y vecinos le han comprado para zafarse de sus instancias).
Las «editoriales de garaje» tienen otra manera de conseguir estrellas y elogiosos comentarios: obligan a los incautos a que los escriban públicamente como condición de la «edición» de sus manuscritos (PRUEBA 1, PRUEBA 2); lo cual es una impertinencia reprobable. Supongamos que entras en un almacén a comprar un teléfono móvil y que el vendedor te obliga a escribir elogios en la red como condición de venta. No es cordura ni honestidad obligar a que las personas califiquen favorablemente un producto en el momento de comprarlo: es fuerza que el comprador lo pruebe a lo menos un año para tener una opinión objetiva. Eso es más o menos lo que ocurre con estas «editoriales de garaje». Acá el TESTIMONIO de un escritor que reconoce haber sido obligado a tal despropósito.
Si dices públicamente una o más verdades contra ellas, te envían amenazas, no solo «legales» (PRUEBA1, PRUEBA 2), sino amenazas de muerte (EVIDENCIA) y amenazas «amistosas» (PRUEBA), a semejanza de las intrigas de los políticos y los mafiosos. Les escuece hasta el culo cuando hallan reseñas desfavorables, y más cuando sus amenazas resultan infructuosas; de lo cual se sigue el desespero, y, de este, el recurso de pagar a charlatanes para que hagan «borrar» tales reseñas.
Sabemos ciertamente que hay muchos simplones que caen en las redes de las «editoriales de garaje» con solo leer dos palabras en la publicidad barata que aquellas usan: «editorial tradicional». No hablamos solamente de jóvenes incautos que acaban de escribir su primera novela, sino también de ancianos que tienen escritas tres o cinco. Sus facultades intelectuales se ofuscan y no llegan a saber sino tardíamente que, cuando una «editorial» de dudosa reputación se arroga semejante título, es porque no es tradicional ni nunca lo será. Acá te dejamos una razón más por la que esos cretinos se hacen llamar editoriales tradicionales.
Aunque sus mañas son tan diversas como sus pretextos, casi todas las «editoriales de garaje» tienen una tacha en común: no viven de distribuir libros ni de venderlos a lectores, sino que viven de miserias (poquedades, migajas), sonsacando dinero a los «escritores novatos» o haciendo que estos trabajen gratis por un cierto tiempo (un día, una semana o, a lo sumo, un mes). Lo de la distribución es un sofisma impune en virtud del cual caen muchos incautos cuando, en realidad, los libros impresos (cuando imprimen algunos) van a parar a tu habitación (tú que escribiste la novela y te engañaste en creer que habías hallado editorial real), metidos en una caja de cartón.
Desearíamos que aprendieses a identificarlas para que no caigas en sus redes. Por esto, las delimitamos y enumeramos de la siguiente manera:
/1/ «Editorial» que procura convertir al novato escritor en «comprador»: aquella quiere que este compre ejemplares de su propia obra. Un EJEMPLO en este enlace.
/2/ «Editorial» que procura convertir al novato escritor en «vendedor»: aquella quiere que este venda los ejemplares de su propia obra a sus amigos, contactos y familiares. Un EJEMPLO en este enlace; otro EJEMPLO en este otro enlace; y un tercer EJEMPLO. Ambos casos (1 y 2) implican que tu carrera literaria, si caes en sus redes, se acortará tanto como la vida de una abeja obrera y que los únicos ejemplares vendidos serán los que tus familiares y cinco «amigos» compren. Esto se ejemplifica en este TESTIMONIO.
/3/ «Editorial» que embauca a ingenuos novatos con el pretexto de que nada cobra por «publicar». El truco, en este caso, es obligarlos, cuando no inducirlos, a que vendan cierta cantidad de ejemplares en una presentación física o en una virtual (por «redes sociales»). El dinero de tales ventas es exclusivamente para la «editorial»: nada para el aspirante a escritor. Posteriormente (un año después de la presentación), la «editorial» no hace reseñas de ventas o, si la hace, miente en el número de ejemplares vendidos. Por ejemplo, si fueron 25, la «editorial sospechosa» miente diciendo que fueron 5. (Este ENLACE ilustra tal verdad, o este otro ENLACE).
/4/ «Editorial» que funda sus vanas esperanzas en el número de seguidores que tú, aspirante a escritor, tienes en las «redes sociales». La «editorial» se engaña en suponer que, si tienes 3 mil once seguidores en «Instagram o Facebook», mil quinientos de ellos comprarán ejemplares de la novela que quieres publicar. No nos engañemos como ellos, pues tener setenta y siete mil seguidores hispanohablantes, residentes en España y en Hispanoamérica, no es lo mismo que tener igual número de seguidores angloparlantes si estos residen en Canadá o acá en Estados Unidos de América. La razón de esta diferencia es que los españoles y los hispanoamericanos tienen poco «poder adquisitivo».
/5/ «Editorial» que pide dinero por «servicios» (corrección de textos, distribución, publicidad). Esta clase de «editoriales» no te induce a que compres ejemplares ni a que los vendas, sino que se contenta con que el novato escritor desembolse dinero por algo que ella no hará ni puede hacer, pues carece de la experiencia y de los medios para ello. Para atraer incautos a sus redes, vocifera que tiene distribución y profesionales que corrigen los manuscritos; pero, en realidad, nada distribuye ni corrige; de modo que los incautos quedan con un montón de libros en sus casas, libros chapuceros y con miles de errores.
/6/ «Editorial» que sobrevive, defraudando de «regalías» al novato: ¡no las paga! (PRUEBA) Y si envía reseña de ventas, las envía amañadas.
/7/ «Editorial» que apuesta por el «desespero» del novato escritor: aquella sabe que ganará algo cuando este pida la rescisión del contrato o cuando quiera exigir el ingreso de las «regalías». En el primer caso, la «editorial» le responderá que no puede rescindirlo a causa de una ley que bla, bla, bla… y que, si quiere la rescisión, tendrá que adquirir el «stock» de libros impresos que la «editorial» tiene en su sede y en las librerías. En realidad, la «editorial» no tiene tales ejemplares o, si mucho, tendrá tres o cinco. En el segundo caso, la «editorial» le responde que no puede hacerle ingreso de regalías porque el novato no llegó a un mínimo de ventas. De esta manera, la «editorial» vive de esas miserias «generadas» por la inadvertencia de los autores, ni más ni menos como lo hace AMAZON, que se enriquece con el trabajo de cientos de ingenuos novatos que no reciben «regalías» porque nunca llegarán al mínimo de ventas.
La mayoría de estas «editoriales» sospechosas mantienen convocatorias de «recepción de manuscritos» y, cuando la persona ingenua cae en sus redes, las «editoriales» proceden a preguntarle si tiene muchos seguidores en «redes sociales» y si quiere involucrarse activamente en la «promoción» de su manuscrito; lo cual, traducido al idioma de los listos, equivale a la pregunta «¿quieres ser nuestro vendedor en tus redes sociales? Buscamos vendedores incautos que vendan sus propios libros en ellas y que nos dejen toda la ganancia».
Muchas de estas «editoriales» sospechosas que publican «a bulto» son tan «marginales» que, cuando «organizan» (más bien improvisan) presentaciones en ferias de libros, obligan a los autores a salir de las casetas para que busquen compradores de los ejemplares. Es lo contrario de lo que hacen las «editoriales tradicionales», cuyos autores se quedan en las casetas vendiendo libros, sin tener que salir afuera a mendigar.
Se añade a tal abuso este otro, que ocurre cuando el «editor», días o semanas después de la presentación, pide al incauto autor que le pague los libros que vendió en la feria. Con lo cual, queda manifiesto el interés de esta gentecilla, que es poner a trabajar gratis al autor y quedarse con todo el dinero de su trabajo.
Muchas de estas «editoriales de garaje» adoptan la artimaña de usar varios nombres, con el pretexto de «sellos editoriales». De esta manera, intentan engañar al novato autor, diciéndole que «como editorial tradicional, desearíamos publicar tu obra; pero, a causa de la crisis del mercado, solo podemos ofrecerte una edición con nuestro sello editorial especializado en coedición».
Otras de estas «editoriales de garaje» dicen pertenecer a reconocidas editoriales; como Planeta, Penguin Random. En realidad, obtienen una especie de franquicia miserable con la cual seducen a muchos ingenuos, haciéndoles creer que sus manuscritos acabarán en decenas de librerías. En muchos casos, la filiación que se arrogan es falsa. Acá desmentimos, por ejemplo, a la supuesta editorial Caligrama y a los ignorantes que la siguen relacionando con la editorial Random House.
Son tan sinvergüenzas que adulan a los incautos, diciéndoles que sus manuscritos merecen ser «Best Seller»; pero ni siquiera son capaces de corregir los libritos antes de subirlos a AMAZON (PRUEBA).
Una de las consecuencias lamentables de estas «editoriales sospechosas» es que «publican» libros con errores ortográficos, con galicismos inútiles y otras lacras que hacen despreciable nuestro idioma. Para ejemplo de lo cual, te exhortamos a mirar este EXAMEN.
Conviene decir, además, que muchas de estas «editoriales sospechosas» sobreviven con el engreimiento de ciertos escritorcillos, quienes, creyendo ver en ellas una oportunidad de «inflarse», pagan dinero para que les «editen» sus librejos. Y así, por ejemplo, fulana Ginés se jacta de llevar tres ediciones de su novela «El Pianista que Aborrecía el Órgano» (¡Oh, y mira cuán ingeniosa soy!); pero no dice que cada una consistió en noventa y nueve ejemplares, ni que su libro está plagado de errores y galicismos porque el «editor» es tan impostor como ella, ni que los compradores de tales ejemplares fueron su familia y los «amigos» de su pueblo natal.
Tal es el negocio mañoso que ciertos mequetrefes tienen montado con una doble fachada. Fingen ser editoriales tradicionales; para lo cual, sacan una tirada mediocre cada cinco años (menos de 51 ejemplares; a veces un poco más); pero su especialidad es la autopublicación o la coedición (publicaciones virtuales que no se venden, a menos que los autores las compren). Mas no quieras creer que son personas que se enriquecen con eso, pues, así como los carteristas nunca prosperan en sus sórdidas carreras, así tampoco estos mequetrefes llegan a conseguir un capital para montar una editorial real.
Recuerda esta verdad irrefutable: si una «editorial» te dice que no te exige dinero por publicarte tu manuscrito, es porque no va a editarla ni a publicarla, sino que va a «colgarla» en su sitio para vociferar que es la editorial que más vende en el mundo hispanohablante (PRUEBA). Al tenor de esto, una autora dijo: «Es ingenuidad el creer que una editorial es honesta porque no te cobra por una supuesta edición, cuando lo que buscan es hacer parecer que tienen muchos libros editados y publicados, cuando, en realidad, no están editados ni publicados, sino puestos en una página web como incentivo para atraer otros incautos que paguen por ciertos servicios».
Si una «editorial real» es verdaderamente tal, no tiene necesidad de usar las frases trilladas que las «editoriales sospechosas» usan para atraer incautos a sus redes, ni tiene necesidad de exagerar «la capacidad de sus supuestos servicios». Todas las personas que están buscando editorial deberían descartar entonces aquellas que incluyen la frase «tú también puedes ser un bestseller con i…», la cual hallamos en Editorial ibukku, que se contradice en su manida publicidad, pues dice al principio de ella: «No caigas en falsas promesas de convertir tu libro en un bestseller»; pero, al final de la publicidad, remata con la contradicción «tú también puedes ser un bestseller con i…»
Perdona que hagamos énfasis en esto de la deshonestidad; pero hemos leído opiniones sospechosas, escritas o por incautos o por lameculos, quienes dicen en sus blogs que la mayoría de las editoriales que ofrecen sus servicios por Internet son honestas y suficientes (no falta el necio que, viendo una cubierta bien hecha, supone que ella basta para encaminarlo al buen suceso de su aspiración a escritor). Pensamos ciertamente que la mayoría de las editoriales (90% aproximadamente) que ofrecen sus servicios por Internet son tan sospechosas que hasta ahora no hemos hallado una que merezca recomendarse. Un momento… ¿Editoriales que ofrecen «servicios» y «packs» de edición? Recapacita en esto que te decimos. Si las editoriales «reales» se especializan en vender libros a los lectores, ¿por qué hay otras que, por Internet, ofrecen servicios a escritores novatos? Si eres persona discreta y cauta, concluirás con nosotros que tales ofertas no corresponden con la realidad de las «editoriales tradicionales», sino que son «editoriales sospechosas». Importaría mucho a la salud de tu obra inédita que aprendieses a reconocer estas últimas; y, para eso, te dejamos nuestras advertencias e instrucciones en este artículo.
Antes de proceder al asunto principal de este artículo, quiero prevenirte que nada estoy vendiendo acá y que, si bien yo (Claudia, directora de AVENDRAGO) ofrezco servicios de edición (corrección de textos, traducción al inglés maquetación, diseño de cubierta, etc.), yo no vivo de tales servicios ni puedo aceptar todos los manuscritos que me envíen, pues la corrección escrupulosa de una novela no se hace de una semana a la otra.
Por otra parte, te sugiero que mires y escuches este video, en el cual una persona habla acerca de las editoriales piratas, y que leas esta definición acertada de lo que es una verdadera Editorial Tradicional.
También queremos advertirte que nuestro intento no es denominar ESTAFA todo lo que hacen las «editoriales» mencionadas acá, pues muchas de ellas son ajenas del designio criminal de los estafadores. Sin embargo, hay algo común a la mayoría de ellas: ese algo es el ENGAÑO. Cuando una «editorial» dice ser «tradicional», pero no tiene caudal para sacar tiradas ni para distribuir los ejemplares, comete un ENGAÑO. Cuando alguien cobra dinero con el pretexto de corregir novelas, pero las entrega sin haberlas purgado de sus resabios (galicismos, pleonasmos, anglicismos, etc.), eso es un ENGAÑO.
Si te va pareciendo que nos alargamos mucho en esta explicación, ahórrate su lectura y ten por oportuno leer curiosamente los consejos que dejamos escritos en esta entrada CONSEJOS PARA ESCRITORES QUE DESEAN PUBLICAR SUS OBRAS
¿Qué son las «editoriales» de pacotilla? ¿Qué son las falsas «editoriales»?
El oficio de editor (denominado originalmente impresor), en épocas antiguas, era tan prestigioso como el de escritor porque aquel se obligaba, no solamente a difundir la obra de este por medio de su imprenta, sino también a corregirla de sus faltas y a mejorarla con cambios sintácticos (lo que los pedantes denominan ahora corrección de estilo). Esto equivale a decir que el editor era tan excelente en su arte como el escritor en el suyo, cuando no mejor; y que, si un error escapaba a la vigilancia del primero, por la del segundo había de ser eliminado de la obra.
Decimos consecuentemente que es una gran desdicha el no poder restituir las vidas a esos editores de antaño; pero mayor es la de tener que lidiar con hombres y mujeres contemporáneos que, sin dinero, ni autoridad, ni escrúpulos, ni celo, ni afición a la literatura, se entrometen a «editores». Muchos de ellos son bellacos oportunistas, con nombres tan desconocidos del público como los nombres de los incautos autores a los que embaucan. Pretextan que «la crisis» los ha forzado a cambiar las tradiciones contractuales o que «la coyuntura actual» apenas los deja operar. No buscan obras excelentes para llevarlas a las imprentas, ni anticipan dineros a los autores: por el contrario, piden dinero a estos, con diversos pretextos, como el de la «coedición», la «corrección», los ejemplares de la «presentación», siéndoles indiferente si la obra inédita es un bodrio compuesto en dos meses o una exquisitez compuesta, corregida y revisada en ocho años.
Si estimas en mucho tu obra inédita, no gastes dinero en la supuesta publicación que tales oportunistas prometen. Tampoco firmes contrato con las supuestas editoriales que fingen ser «mecenazgos» (aquellas que, aunque no piden dinero, poco o nada hacen por tu obra inédita), pues estos fingidos mecenas la editan mal, dejándole miles de galicismos, mala puntuación, cacografías, etc., y, para colmo, se contentan con subirla a Amazon, donde, cuando mucho, venden cuatro ejemplares cada año. ¡Ay de ti, aspirante a escritor, si desatiendes esta amonestación nuestra! Advierte que muchas de esas «editoriales» comenzaron torcidas, no solamente porque carecían del capital del dinero, sino también porque improvisan mañas cuando las primeras se experimentan fallidas.
Muchos de estos impostores que ahora ponen en sus blogs
la trillada frase de «No pagues… por publicar» son los mismos que, al
principio de sus reprobados negocios, pedían dinero a los autores. ¿Por qué ese
cambio? ¿Se arrepintieron? No, por cierto. El cambio es porque supieron que el
negocio iba de mal en peor, con decenas de quejas publicadas en Internet
contra ellos, autores que se resistían a pagarles lo que pedían, etc. ¡Oh! Y
ahora fingen ser unos «mecenas» cuyo único propósito es «apoyar a escritores
noveles»; lo cual ha de ser así verdadero como que nuestro planeta sea plano. Perdona
esta nuestra ironía, escritor, pero acá queda muy oportuna, no solamente por lo
que hemos dicho hasta ahora, sino por la incoherencia de estos impostores,
quienes en su blog dicen que «… implementamos el servicio de corrección
de texto gratuito»; pero, en ese mismo blog, hallamos varias faltas,
como este odioso galicismo «a partir del año…», mala puntuación
(un punto aparte donde debía colocarse un punto y coma), etc. ¿Por qué no se
corrigen a sí mismos antes de vociferar que van a corregir a los escritores
noveles?
Si haces profesión de escritor o te dices ser un escritor, suponemos que tienes un entendimiento adelantado. Luego ¿por qué pagar a una «editorial» si ella es la que debería pagarte? ¿Por qué envías tu manuscrito a «editoriales» que hacen convocatorias por Internet? Las «editoriales reales» (las que tienen caudal, las que imprimen tiradas, las que ponen libros en librerías de todos los países) nunca hacen convocatorias por Internet ni hacen la payasada de poner en sus sitios web los fingidos testimonios de supuestos escritores que dicen «estar muy contentos con la editorial que les está favoreciendo».
Muchas cosas se han modernizado desde la invención de lo que denominamos la imprenta; pero esta no es una razón que baste a cohonestar el engaño de los falsos editores ni a excusar la insuficiencia de los editores de pacotilla.
Así como pocas personas tienen aptitud para escribir libros maravillosos, así también pocas personas tienen suficiencia para editarlos y publicarlos, siendo menester, por una parte, el dinero (o el capital) y, por otra, la preparación y un ingenio particular que no se adquiere en las universidades, cuanto menos en talleres de escritura.
El buen editor, como el buen escritor, se reconoce en su elegancia, en el celo de su oficio, en el tesón con el que mejora de cada día su arte. Por lo tanto, conviene al escritor que su editor sea una persona honesta, investigadora, crítica y con dinero suficiente para invertir en la promoción, la publicación y la distribución de las obras cuyos derechos ha comprado.
Pero ¿dónde hallar un buen editor? ¿No es menos difícil hallar una monja que confiese algunas de sus fantasías eróticas? Sí, por cierto. Mas, por no alargarnos a buscar una resolución de esta dificultad, nos ceñiremos a determinar qué son las editoriales sospechosas y qué son las de pacotilla, prescindiendo de un examen de las editoriales que denominamos «tradicionales» o «grandes editoriales», las cuales, aunque también son sospechosas, en consideración de sus mañas comerciales (entre ellas sus falsos rótulos de bestseller, sus falsos concursos), merecen una imputación muy diversa de esta que componemos contra las «editoriales sospechosas».
Una «editorial de garaje» es, pues, una sociedad chapucera, constituida sin más capital que una oficina barata, dos o cuatro ordenadores y cuatro pelagatos, cuando mucho seis, quienes embaucan escritores incautos con promesas de corrección, impresión, y distribución, las cuales promesas o nunca se cumplen o se cumplen mal. ¡Ah! Y para que los incautos imaginen que están en contacto con una «editorial muy grande», «la de garaje» finge estar dividida en varios departamentos: «departamento de lectura», «departamento comercial», bla, bla. ¡Ridículos!
De estas sociedades insidiosas hay muchas en casi todas las naciones, pero más en España que en Hispanoamérica. Surgen y se extinguen con la misma brevedad que un cocodrilo sorprende un grupo de inadvertidos cangrejos, engullendo algunos de ellos antes de desaparecer en el lago. Algunas, como Melibea y Mundi Book, subsisten por varios meses, al cabo de los cuales cesan de responder correos y llamadas telefónicas por no responder a los reclamos de los incautos aspirantes a escritores que sedujeron.
Otras de estas «sociedades» se sostienen por años, no vendiendo libros al público lector, sino vendiendo ilusiones al incauto aspirante a escritor. Pregúntales si son «una editorial real»: te responderán que «somos tan reales que pagamos impuestos, nos identificamos con teléfonos y una dirección física». Mas no les preguntes por el promedio de ejemplares que sus ilusos «escritores» venden cada año, porque se excusarán de confesar la verdad, diciendo que esta es confidencial. Sin embargo, sabemos afirmar, y esto con mucha probabilidad (valga este TESTIMONIO como prueba), que la mayoría de las personas (91% en adelante, por no decir 95%) que firman contrato con estas editoriales sospechosas experimentan desencanto al cabo de un año cuando, deseosos de saber cuánto dinero sus libros les granjearon en tal periodo, se enteran de que la cantidad es tan poca que no la pueden cobrar porque no constituye el mínimo que los impostores exigen para el pago de «regalías»: adversidad en la cual muchos de estos ilusos comienzan a sospechar que quien se arroga el título de editor es en realidad un embaucador y que la impresión, la distribución y la venta de su obra ha sido una fantasía vanamente entretenida. ¡Ay de tales incautos! Muy pocos reconocen públicamente su error, pareciéndoles que eso equivaldría a reconocer que los intelectos de unos pelagatos prevalecieron sobre sus intelectos de «intelectuales» o «escritores».
Este reprobado negocio, como queda dicho, no es propio de naciones hispanohablantes, sino que se extiende por diversas naciones. Y así, en Estados Unidos de América y en Inglaterra, lo denominan «Vanity Press». ¿Quizás no lo sabías? La red de Internet, siendo una comodidad dispuesta para el «bien común», se trastrueca en un medio de maldad para beneficio de aquellos que no reparan en escrúpulos para llevar adelante sus conatos maliciosos. ¿Cómo es posible que tanta falsedad quede impune? En casi todas las naciones (sobre todo en países asiáticos) hay «Call Centers» destinados a defraudar a incautos; por ejemplo, algunos de ellos hurtan el dinero de las cuentas bancarias de los ancianos.
Mas, dejando aparte esto, y volviendo al tema de las editoriales sospechosas. Por sus dichos las reconocerás, como que todas repiten el «guion pesimista» acerca de la «crisis» y de la dificultad de que las editoriales arriesguen dinero en la publicación de obras de autores desconocidos. Según estos impostores, todos los aspirantes que buscan una editorial para publicar sus obras son «noveles sin renombre y sin oportunidad de alcanzar un contrato con una editorial tradicional»: sofisma por medio del cual los persuaden a creer que ellos son la única alternativa. Se jactan de tener la facultad de corregir novelas y ensayos, pero dejan traslucir su insuficiencia en los correos electrónicos que envían, ya que allí abundan galicismos, pleonasmos, errores ortográficos y mala puntuación. ¿Con qué autoridad un oportunista se arroga el título de editor o el de corrector si en lo que escribe hay tanto vicio como el que descubre la jerga de un vulgar ratero? Se alaban de profesionales, diciendo que su experiencia literaria de veinte o treinta años los aventaja; pero ¿merecen créditos tales alabanzas cuando concurren con el galicismo preposicional «a partir de» en vez de la preposición castiza «desde»? Si son tan «profesionales», ¿por qué no advierten que cometen galicismos a cada paso? Tales arrogantes son tan insuficientes que todavía escriben con tilde las palabras ESTE, ESE, y SOLO (ÉSTE, ÉSE y SÓLO): necedad que muchos hispanohablantes cometen, como ignorantes, o a lo menos inadvertidos, de lo que dispusieron los viejos decrépitos de la academia de la lengua en el año 2010, y de lo cual nos avisa, por ejemplo, el diario el Comercio de Perú y el diario la Vanguardia (PRUEBA): «solía escribirse con tilde para evitar confusiones; sin embargo, en la más reciente Ortografía de la Lengua Española (2010), la RAE indica que ya no es necesario acentuar los pronombres demostrativos». La TILDE en la palabra SOLO.
Lo que los «editores» oportunistas denominan «la crisis» es tan irreal como el sofisma proverbial de que «todos somos iguales». Si hubiese una «crisis económica» mundial, nadie compraría lujos como los iPhone ni derrocharía su dinero en restaurantes abusivos.
Para facilitarte el proceso de reconocer las editoriales sospechosas, señalamos acá algunos de los criterios que usamos para declararlas por tales:
(1) Su actividad se desarrolla principalmente en Internet, donde, con atributos dudosos (por ejemplo: «somos una editorial tradicional»; «no cobramos por publicar»; «somos los que más libros vendemos en España»), intentan atraer incautos y novatos.
(2) Piden dinero con diversos pretextos; el más común es aquel acerca de la «coedición», cuando no el pretexto de la «corrección».
(3) Cuando no piden dinero al principio, lo hacen después. Persuaden al escritor a la compra de un número mínimo de ejemplares de su propia obra; y esto con diversos pretextos, como el de «la presentación», en virtud de la cual consiguen que el «escritor» incauto, su familia y amigos compren los pocos ejemplares que la «editorial» imprime.
(4) Las más mañosas no exigen al autor la compra de tales ejemplares, sino que lo induce a venderlos en sus «redes sociales». Para esto, y por medio de formularios o cuestionarios, indagan qué tan popular es el autor.
(5) En los contratos no determinan el número de ejemplares que harán imprimir para distribuir en librerías físicas, si es que están por imprimir alguno, siendo su único interés vender algo al «escritor» y nada al lector.
(6) Hay poco espacio (una semana, quince días) entre el momento en que el autor envía su manuscrito y aquel en que la «editorial responde». Si tarda en responder, tal tardanza es de un mes.
(7) En los contratos y en los correos hallamos faltas ortográficas y galicismos, el más común es el preposicional «a partir de».
(8) Hablan de distribución internacional; pero no nombran las librerías físicas donde los ejemplares estarían dispuestos para la venta, pues lo que ellos denominan «distribución internacional» es el proceso de colocar tu obra en uno de estos sitios «online», como Amazon, Apple, etc., en los que nadie comprará un ejemplar, a menos que tú, como aspirante a escritor, emprendas una campaña trabajosa de publicidad o, a lo menos, una de persuasión. Sobre este particular hallamos lo que dice un autor: «Cuando [el escritor] compruebe por sí mismo que su novela no está disponible en ninguna librería, o en muy pocas […], y que por supuesto ni está […] en El Corte Inglés, FNAC o Casa del Libro, […] pedirá explicaciones a la editorial. Esta le asegurará que la demanda ha sido tan grande en librerías pequeñas que han colocado todos los ejemplares y ya no les queda ninguno. O [culpará] a la distribuidora. O cualquier cosa menos reconocer la verdad: que no han imprimido los ejemplares que en principio habían [prometido]»: CAPTURA de pantalla con la que verificamos la transcripción.
(9) Sus correos son impersonales: el aspirante a escritor BR recibe el mismo correo lisonjero que ha recibido el aspirante DG, en el que se lee, por ejemplo, que «su libro por cierto resultó una lectura realmente agradable» o que «su obra tiene mucho potencial».
(10) Algunas de estas «editoriales» se hacen llamar «tradicionales», aunque la calificación riña con sus reprobadas prácticas. Por lo tanto, si hallas rotulada como «tradicional» alguna de estas supuestas editoriales, no quieras creer que lo es, y menos si el hallazgo ocurre en Wikipedia, donde, además de los BARBARISMOS, abundan los engaños con gala de anonimato y donde, por unas monedas, se puede comprar una falsa reseña.
(11) Convocan concursitos cuyos premios causan lástima porque descubren la «pobreza» de quienes los convocan y la irrelevancia de ciertas «sociedades» editoriales.: tal premio consiste a veces en una supuesta «edición» de la obra ganadora, pero sin determinación del número de ejemplares por imprimir; otras veces en mil euros (cuando no 500 euros), de los cuales descuentan 20% por modo de impuesto. Muchos de estos concursitos no están para la búsqueda de excelencia en las obras participantes (ni siquiera las leen), sino para enredar a los autores en sus «servicios editoriales». Por esto, hallamos una frase común en sus bases, una frase trillada al tenor de esta «Ediciones… se reserva el derecho preferencial de publicación de aquellas obras no premiadas que… reúnan óptimas condiciones de calidad…». Por esto, todos los participantes reciben correos en los que la «editorial convocante» adula al autor diciéndole que «su novela nos gustó mucho y por eso queremos publicarla». Sin embargo, no pienses que «quieren publicarla» gratuitamente: piden dinero al autor con diversos pretextos o lo persuaden a que compren cierto número de ejemplares.
(12) Procuran deslumbrar al autor con un mapa de lo que ellos denominan «mapa de distribución de las obras que editamos»; en el cual vemos marcados todos los países hispanohablantes. Pero no por esto pienses que tienen distribuidores internacionales ni que tu obra estará impresa en ejemplares distribuidos por toda Hispanoamérica: esos puntos notados en tal mapa corresponden a librerías virtuales (Librería de la U de Colombia, Librería Pocho de Uruguay, etc.) que solamente imprimirán un ejemplar cuando el comprador virtual lo pida (Publicación Bajo Demanda o POD).
(13) Los «mercenarios» insisten, o, por mejor decir, importunan, cuando no suplican, para que el autor ceda a lo que ellos pretenden: insistencia en la cual reconocemos que son «vendedores» antes que «editores», pues, así como un vendedor de seguros teme perder su empleo el día que no logra vender siquiera uno, así también estos «mercenarios» dependen de la venta de ilusiones para continuar en sus empleos. Se fingen extremamente amables, invitan al «escritor» a sus «oficinas», le telefonean varias veces, enfatizan en esto y en aquello, pero jamás concretan una propuesta editorial honesta. El cinismo de algunos de estos impostores se extiende tanto que mienten con decirnos que «destinamos parte de nuestros beneficios a obra social» o que «el editor aporta (sic) más económicamente que el autor»: mentira que queda insubsistente con la evidencia de las incorrecciones de las obras que «editan», como si el hacer una cubierta y una maquetación fuesen empresas tan costosas como ensamblar un coche (en freelance hay personas que casi regalan el trabajo, ofreciendo diseñar una cubierta por 10 euros).
(14) Algunos de estos oportunistas que se arrogan el título de editores tradicionales ofrecen un supuesto servicio gratuito de «edición»; pero es un señuelo como el que usan las «páginas para ligar gratis»: el incauto usuario, habiéndose inscrito allí, descubre muy a su pesar que lo único que puede hacer gratis es mirar los perfiles de las jovencitas y que, para hablar con ellas, tiene que pagar. Entiende con esto que algunos de estos oportunistas que se hacen llamar editores te ofrecen inicialmente un servicio gratis; pero, después, para sonsacarte dinero, te ofrecen servicios (como una supuesta distribución internacional) con una tarifa especial o a cambio de que les compres a lo menos 30 ejemplares de tu propia obra.
(15) Las «editoriales» sospechosas, cuando no exigen dinero al principio, lo exigen al final. Sabemos de incautos que, habiendo firmado contrato con tales impostores, se pavonean en los foros de Internet, vociferando que un fulano editor los agració con una «publicación gratuita» de sus novelas: vanidad que no les dura sino un año, al cabo del cual comienzan a quejarse del supuesto editor, diciendo que él les está cobrando noventa de los cien ejemplares que se imprimieron y que no se vendieron, o que el supuesto «editor» está reacio a pagarles los 40 euros que corresponden a la venta de los diez ejemplares que el autor vendió a diez miembros de su familia. Lo cual hallamos ejemplificado en el caso de una escritora, que por nombre tiene Sandra, a quien el «editor» exigía un dinero por ciertos ejemplares que no se vendieron: VERIFICA lo dicho en este enlace.
(16) Las «editoriales» sospechosas publican «a bulto» muchos libros anualmente. Sin embargo, tales publicaciones son mayormente virtuales y mal hechas (sin maquetación, sin corrección de texto: PRUEBA); los pocos que imprimen son por POD (Print on Demand: cuando un familiar o un amigo del autor pide un ejemplar impreso). Ya se ve por qué decimos que publican «a bulto»: viven de los pocos ejemplares que el «novato» vende por las «redes sociales», sin promoción de la «editorial». Ya se ve por qué sus libros están plagados de errores y fealdades, pues, como hacen promesas a diestra y siniestra, no pueden cumplirlas a falta de personal y de medios.
(17) La mayoría de estas «editoriales» sospechosas dependen de las ventas hechas por medio de POD (Print on Demand). Sin embargo, engañan a los «novatos e incautos», haciéndoles creer que sacaron una tirada de sus obras. Cuando el autor advierte que su obra no se está vendiendo como esperaba, pide a la «editorial» la rescisión del contrato; mas, esta, siendo mañosa, le responde que, como tiene «stock» de su libro, no puede rescindir el contrato, a menos que el autor compre todos los ejemplares de tal «stock». Esta es la oportunidad que el impostor esperaba para hacer una «gran venta».
(18) La mayoría de estas «editoriales» sospechosas hacen publicidad barata con énfasis en el falso atributo de «tradicional». ¿En vez de esto, por qué no hacen publicidad de los supuestos libros que publican? Con esto, queda entendido que su público no son los lectores, sino los incautos escritores.
Quizá hallarás fastidiosa esta nuestra instancia; mas, con todo, reiteramos algo de lo que hemos dicho, amonestándote a no gastar dinero en lo que estos oportunistas ofrecen con pretexto de «publicación». Esa pretensión de las «editoriales mercenarias» es tan absurda como lo sería la de una productora de cine si pidiese dinero a los actores que aspirasen a un «casting».
Ciérrate en un «NO», resistiendo las instancias, las adulaciones, las promesas de las editoriales sospechosas, aunque te digan que «aquello de cobrar por publicar» no es una práctica nueva (pensamos probablemente que es contemporánea con el Internet): el hecho de que pidan dinero nos indica que son unos pelagatos. ¿Acaso te avendrías a dar dinero a tu vecino si este, colocando un letrero de PRODUCTORA DE CINE en el garaje de su casa, cobrase por los supuestos «castings» que estaría por hacer adentro?
Estas personas que se arrogan títulos de editores alquilan oficinas baratas, con conexión a la red de Internet, desde las cuales gestionan las intrigas con las que atraen incautos desesperados de tener sus obras publicadas. No obstante, algunas de ellas se amañan a disimular su rastrera condición, para lo cual toman en alquiler oficinas hermosas y compran la opinión de «lameculos», quienes, por unos pocos euros, escriben adulaciones en revistas y diarios; por ejemplo: «Editorial XXX representa… una de las escasas oportunidades para autores… que aún no disfrutan de la notoriedad…»: adulación que hallamos en un «diario» digital de España. Otro adulador o «lameculos», refiriéndose a una de estas «editoriales» mercenarias, ha escrito en el «diario» digital El País que «Editorial XXX se suma al ranking de las mejores editoriales españolas. Dicha lista la encabezan editoriales como Planeta, Alfaguara…»; con lo cual, suponemos, se hizo merecedor de un desayuno suculento a costas de la «editorial» adulada. ¿Qué clase de sandeces son estas que publican impunemente en estos diarios de caca? ¿Quién sino un impostor equipara editoriales «reales» que nunca han pedido dinero a sus autores con aquellas de garaje que cobran a los suyos, amparándose en un título que desmerecen?
Las editoriales de pacotilla no distan mucho de las falsas editoriales, pues, aunque aquellas no operan con la malevolencia de estas, no pueden hacer mucho por los manuscritos inéditos: carecen no solamente de dinero para pagar anticipo, sino también de los medios de distribución.
Una «editorial real» no pide dinero a los autores de las obras que publican: antes se lo ofrece como anticipo porque las han leído y están certificados de su excelencia. Sin embargo, hay «editoriales reales» que prefieren el renombre del escritor sobre la cualidad de su obra, aunque sea desmañada o chapucera. Una editorial falsa no lee los manuscritos que los aspirantes a escritores envían; pero intenta hacerles creer que las leyó, por lo cual las alaba de excelentes y lisonjea a sus autores para que le paguen lo que pide por una supuesta «edición».
El dinero que una «editorial real» ofrece al autor por su obra inédita garantiza que el editor trabajará por ella o que la corregirá de sus faltas, antes de imprimirla en cientos de ejemplares para, finalmente, distribuirla en diversas librerías.
El dinero que una «editorial sospechosa» pide al autor por «publicar» su manuscrito nada garantiza: es o una prueba de que puede hacer muy poco por su obra, en caso de que pretenda hacer algo por ella, o un indicio de que, como timadora, nada hará por ella.
Muchas de tales «editoriales» prometen la impresión de trescientos o quinientos ejemplares de la obra del novato, publicidad y una distribución múltiple en varias librerías; pero, después que reciben el dinero que exigen por la supuesta publicación, solamente imprimen una docena de ejemplares, la publicidad se limita a una reseña escueta en cuatro o cinco páginas de las mal llamadas «redes sociales», y envían tres o cinco ejemplares a tres librerías para que los tengan allí «por si acaso». Además, como publican libros «a bulto», si alguna vez corrigen un manuscrito, será un hecho excepcional.
Ten en cuenta que, si condesciendes a firmar contrato con alguna de estas editoriales sospechosas, tu manuscrito perderá el carácter de «inédito»; lo cual implica la «muerte» temprana de tu obra.
Aunque hacemos una distinción entre las «editoriales de pacotilla» y las «falsas editoriales», conviene saber que estas y aquellas pueden hacer una «pesadilla» de tu proyecto literario. El cómo, el cuándo y el dónde dependerá de la calaña de las unas y de las otras. Algunos aspirantes a escritores no advierten su ingenuidad (o su simpleza) sino después de tres meses de espera en que sus supuestos «editores» remolonean para entregar los ejemplares prometidos (los que el autor compró); otros reconocen la «pesadilla» al cabo de un año cuando, queriendo exigir el pago de «regalías» o, por lo menos, una cuenta de las ventas de sus obras, nada reciben sino pretextos por parte de los supuestos editores: en algunos casos, ellos pretextan que no pueden enviar tales cuentas porque «las librerías no les han enviado las suyas»; en otros casos, pretextan que «las ventas de los ejemplares no alcanzaron un mínimo y que, por esto, no pueden pagarlas». En los peores casos, y después de más de un año de infructuosa espera, sin regalías ni reseñas de ventas, los incautos reconocen que sus obras han sido «secuestradas» por estas mal llamadas «editoriales». ¿Es posible? ¿En qué consiste este secuestro? Sí, por cierto: no solo es posible, sino una realidad en la que muchos de nosotros hemos incurrido y que nos certifica ser otra de las artimañas usadas por los falsos editores para defraudarnos de dinero.
Cuando hablamos de «secuestro», nos referimos a que el autor de una novela (o de un ensayo) no puede disponer de su obra porque el supuesto «editor» le pide dinero para rescindir el contrato o le pide que compre el «stock» de ejemplares que están sin vender. En realidad, tal «stock» es inexistente; sin embargo, el falsario se aprovecha de este fingimiento para sonsacar dinero al incauto autor.
En las líneas siguientes, desmentimos a estos mercenarios (lo de mercenarios es no solamente porque cobran dinero, sino también porque matan obras, sin que estas hayan siquiera nacido al público); repito, los desmentimos, mostrando la incoherencia entre el pretexto (lo que ellos pretextan para atraer incautos a su reprobado negocio) y la realidad (lo que en verdad son o lo que en verdad hacen).
(1) Pretexto: «somos profesionales de la edición, publicación, distribución y promoción literaria…» Realidad: son impostores con ínfulas de profesionales: se alternan en las tareas de la oficina: el que hace siete cubiertas en un turno, al día siguiente, hace la «corrección» de nueve manuscritos con el programa de WORD; el que, el día lunes, hace el aseo y sirve el café, el día martes, hace las llamadas y las recibe; la persona que, el día miércoles, hace las maquetaciones (con Adobe InDesign), el día jueves, se ocupa en la impresión de los ejemplares que el incauto aspirante a escritor ha comprado. 2) Pretexto: «Asumimos todos los costes de la edición, publicación, impresión y distribución física de los libros…» Realidad: nada es gratis en este mundo terrestre, y aun nuestras madres esperan alguna recompensa o ganancia por habernos parido. Lo que estos impostores ofrecen como gratis es un señuelo barato para atraer autores sin renombre, a quienes, tarde o temprano, persuaden a la compra de alguno de sus «servicios», cuando no a la compra de ejemplares de sus propias obras. 3) Pretexto: «Editorial XXX selecciona, edita, corrige, maqueta, legaliza, imprime, distribuye, promociona y apoya a escritores que aún no gozan de la merecida notoriedad…» Realidad: No selecciona porque no lee los manuscritos que los incautos le envían: verdad que reconocemos en la brevedad con la que la «editorial sospechosa» les responde, fingiendo un interés literario, pero disimulando el interés malicioso, cual es intentar sonsacarles dineros con diversos pretextos. Ella así «publica» libros como panes amasan los panaderos, sin que hubiese examinado la calidad de las obras recibidas. Como «publica» a bulto, no puede corregir. No distribuye porque no tiene una red de distribución, sino una red virtual de «POD» (como Podiprint).
Luego ¿qué puedes hacer con tu manuscrito? Esta es la cuestión que, desde ahora, entretendrás, sabiendo de impostores, oportunistas, falsos mecenas y mercenarios.
Los concursos podrían ser una alternativa de búsqueda si no fuera porque la mayoría de ellos están tan viciados como las «editoriales». Para reconocerlos, bastará averiguar cuáles son los premios que prometen, quiénes los dirigen, de qué países proceden las convocatorias, etc. En muchos casos, tales concursos son parte de designios insidiosos de «editoriales sospechosas», con los que ellas procuran direcciones de correo de los incautos participantes para venderles servicios «editoriales» con ilusivas promesas, como la de la publicidad de sus obras inéditas, la distribución, etc. En otros casos, estos concursos son organizados de cualquier manera por personas que son ajenas a las artes editoriales (por ejemplo, la municipalidad de tal o cual pueblo, un ayuntamiento), quienes delegan la «elección» de las obras ganadoras en personajes que tienen las mentes tan cerradas como las entradas de sus culos.
De todos esos falsos «concursos», los más aborrecibles son aquellos que los convocantes denominan «internacionales», pues muchos de ellos no son tales: los resultados convencen que fueron amañados para que los ganadores fuesen connacionales. No es raro entonces que, en los «concursos» organizados por españoles, los «premiados» sean de nacionalidad española; como ocurre con el Premio Jovellanos; o que, en los «concursos» convocados por mexicanos, los «premiados» sean de nacionalidad mexicana.
La falsa denominación de «Internacional» es un presuntuoso medio de ennoblecer o divulgar los nombres de personas, editoriales de pacotilla, asociaciones u organizaciones que están como invisibles; y, en otros casos, para comunicar a los «premios» cierta relevancia que, de otra manera, no ganarían: «premios» incongruentes con las circunstancias, cuando no ridículos (por ejemplo, lotes de libros, 100 euros, diploma).
Para verificar esto sobre la incongruencia de los «concursos internacionales», baste saber que algunos de ellos ofrecen 300 euros como premio, pero con la condición de que el ganador asista al acto de premiación. ¿No es esto prueba suficiente para entender que estos concursos están amañados? Como el falsario convocante sabe que el premiado será un paisano suyo, no recapacita en su incongruencia; la cual raya en sandez. ¿Podrá o deseará alguien de Uruguay comprar un tiquete de avión con dirección a España para recibir un miserable premio que no representa ni la mitad de lo que cuesta el tiquete? Nombramos España porque la mayoría de estos engaños «literarios» han sido ingeniados en esa nación, en agravio de las naciones hispanoamericanas.
«EDITORIALES» SOSPECHOSAS QUE CONVOCAN CONCURSOS PARA EMBAUCAR A LOS PARTICIPANTES
Las siguientes «editoriales» convocan concursitos de novelas inéditas cuyos «premios» causan lástima porque, a veces, consisten en una «publicación», sin anticipo de dinero ni una determinación del número de ejemplares, y porque, otras veces, el premio consiste en 500 o 1000 euros (allá el simplón que se contente con tan poco).
En muchos casos, el autor, habiendo suscrito el contrato en el que cede los derechos de autor de su obra, espera un año; al cabo del cual la «editorial» no paga regalías y pretexta que las copias de la novela no se han vendido o que las copias vendidas son insuficientes para hacer un pago mínimo.
Otra práctica reprobada que cometen las «editoriales» que organizan estos concursitos es que contactan a casi todos los participantes para embaucarlos, diciéndoles que sus obras, aunque no ganaron, les resultaron muy interesantes y que están interesados en publicarlas. Pero no ofrecen anticipo de dinero, sino por el contrario, piden dinero a los escritores, o los envuelven en un «crowdfunding» en el que los embaucadores se lucran del dinero recogido y los autores hacen todo el trabajo de rogar, y aun suplicar, una colaboración en las «redes sociales».
(1) Editorial Tandaia, España. De la supuesta editorial Tandaia un autor dijo: «yo fui otro de los que casi cae en las redes de Tandaia… participé del concurso, me enviaron un mail diciéndome que, a pesar de no estar entre los 20 finalistas, les había encantado mi novela y me hacían una supuesta propuesta editorial. Y a los 5 días, saltó el pequeño detalle de que debía comprar… 90 ejemplares por adelantado. A la media hora, les dije que no estaba interesado. El problema es que -en teoría- hubo 600 personas que participaron, con lo cual tienen un “amplio mercado” para […] su estafa»: lee el TESTIMONIO para verificarlo. Cierta persona, en nombre de esta supuesta editorial, e imputándonos de inexactitud, nos envió un correo un día del año de 2019 para redargüirnos. En tal correo, nos dice por modo de pretexto que «llevamos casi cinco años basando nuestro sistema en la valoración de calidad y consiguiente campaña preventa para evaluar la aceptación por parte de los lectores...» Pensamos, sin embargo, que lo que ellos denominan «preventa» es otro embeleco que adoptaron para disimular su insuficiencia, si no su malicia, porque aquella consiste en enredar a los autores en un «crowdfunding» que poco o nada aprovecha al buen suceso que cada autor merece por su obra. Para advertir la incoherencia entre la realidad y el pretexto, basta detenernos en su última parte: «evaluar la aceptación por parte de los lectores...»; y, enseguida, preguntar cuáles lectores si quienes contribuyen al «crowdfunding» no son lectores, sino familiares y amigos del autor, el cual, obligado a vender el número mínimo de ejemplares que el supuesto «editor» le exige, recurre a aquellos con ruegos, y aun súplicas, para que contribuyan al «crowdfunding». ¿Es esto «evaluar una obra»? No, por cierto; esto es hacer trabajar al novato autor durante una temporada en beneficio de quienes se arrogan un título de «editorial», porque, acabada la temporada, la obra literaria queda tan estancada como el agua de una laguna.
(2) Ediciones Oblicuas, España. Esta «editorial» se ingenió un concurso
barato, cuyo supuesto premio consiste en mil euros (de los cuales deduce el 20%
para los bastardos del gobierno). ¡Qué miseria para una novela! Para colmo, no
especifica cuándo paga el supuesto premio. Con tal concursito, Ediciones
Oblicuas acopia los números de teléfonos y las direcciones de correo de autores
que están ávidos de publicación, a los cuales envía su deshonesta propuesta de
«coedición». Este es un aparte del correo electrónico que esta «editorial»
envía a los participantes, queriendo hallar incautos que incurran en gastos de
dinero en favor del supuesto editor: «El motivo de esta carta,
aparte de, por supuesto, agradecerte desde Ediciones Oblicuas tu amabilidad por
participar en nuestros X PREMIOS LITERARIOS, es de (sic) informarte de (sic) que, a pesar de que tu
obra no ha resultado vencedora, sí que ha recibido una valoración positiva por
parte de nuestro jurado. […] queremos ofrecerte la posibilidad de realizar una
coedición con nosotros. La coedición consiste en que editor y autor se implican
a un 50% en los gastos del proceso de edición». Una persona protestó: «… Ediciones Oblicuas me ofreció publicar con
ellos […] hablé con algunos escritores que conocía y me hicieron ver la
realidad. Creo que los autores, por muy noveles que seamos, debemos tener un
poco más de autoestima y no aceptar lo primero que nos ofrezca una editorial de
medio pelo (si es que podemos llamarla así)»: PRUEBAS e IMÁGENES.
(3) ÁPEIRON
Ediciones,
Madrid, España. Esta «editorial»
convoca concursitos de novela y de ensayo; como el Premio Gregorio Samsa de
Novela de Ciencia Ficción (los premios no son dinero en efectivo); lo cual
le aprovecha principalmente para obtener direcciones de escritores novatos a
quienes envía correos con su sospechosa oferta: «Le escribo… para comunicarle que la
obra que presentó a nuestro certamen ha sido valorada por nuestro comité
para su posible publicación en Ápeiron Ediciones… También tendría que aportar
(sic) una única colaboración económica de 884,56 euros… en concepto de
maquetación, coste de la gestión legal (número de ISBN), publicación y gastos
electrónicos... La edición propuesta supone la publicación de su obra en
formato eBook (PDF-DRM Adobe) y papel (POD)». Según el texto transcripto, esta «editorial» no
ofrece una tirada, sino una edición electrónica y otra «bajo demanda»: si
alguien pide un ejemplar, la «editorial» lo hace imprimir, con lo cual los
684,56 euros que pide quedan en provecho de ella, porque la maquetación, el
ISBN, la «publicación» no ha de costarle más de lo que cuesta una botella de
vino barato. Un autor se lamentó de esta supuesta editorial, diciendo: «el
contrato adjunto confirmaba los abusos cotidianos en la actual situación
del mundo académico y literario… cesión de derechos durante 15 años, para una
tirada exclusivamente digital y POD»: PRUEBA de la transcripción.
(4) Ediciones Lacre, España. Esta «editorial» convoca concursitos cuyos premios tienen más semejanza con las burbujas de jabón que con las flores artificiales, pues consisten en la supuesta publicación de las obras «premiadas». Uno de estos concursitos es el Premio Biblioteca de Alejandría de Novela, con el que recolecta números telefónicos y direcciones de correo de los participantes, a quienes, posteriormente, envía propuestas de coedición con un mismo tenor: no cambia sino lo que atañe al nombre del escritor (COPY and PASTE); para ejemplo de lo cual, transcribimos un aparte de lo que nos dijeron en uno de sus desdeñables correos: «la difícil situación por la que atraviesa el mercado editorial ha impedido valorar positivamente las posibilidades comerciales de una obra cuyo autor aún no goza de la notoriedad que merece». Hallamos en este foro la siguiente opinión sobre esta supuesta editorial: «Ni te dicen el número de páginas, ni la cesión de años, no existe la posibilidad de correcciones y ellos no corrigen…» Si el enlace no te funciona, es porque, en ese foro, los acobardados eliminan los comentarios cuando los amenazan.
(5) Ediciones Áltera, España. Esta supuesta editorial tiene su concurso barato para acopiar direcciones de correo de los participantes. En las bases de dicho concursito, casi repiten las mimas bases de otras «editoriales» sospechosas: «Un comité de lectores designado… realizará la preselección de los manuscritos recibidos».
(6) Editorial Avant, España. Convoca un concursito de novela y poesía (Certamen AVANT CIUDAD de CEUTA) cuyo supuesto premio es la miserable cantidad de 500 euros. Si lo paga o no, no es la cuestión que proponemos en este artículo. Hace dos o tres años, participamos en dicho concursito con una novela inacabada y bajo un falso nombre. No obstante, «Editorial» Avant nos envió un correo (más bien una plantilla), con el pretexto de querer publicar nuestra «novela» porque, según el «editor» (un cínico cuyo nombre comienza por E), «les había gustado mucho» (y eso que estaba inacabada). Nos pidió dinero con pretexto de corregirla. Hemos recibido correos de otros participantes del «concurso», quienes denuncian que el «editor» les ha escrito con el mismo pretexto y con la misma plantilla: «… seguimos siendo pequeños. De ahí que busquemos la ayuda de nuestros autores para poder sacar adelante nuestros libros. No, no es autoedición, ni siquiera coedición… Solo pedimos a nuestros autores que se hagan cargo del coste de la corrección…». Para reforzar sus redes, esta «editorial» usa una artimaña común a otras «editoriales» sospechosas, la cual consiste en adular al autor con «tu obra nos ha gustado y creemos que podría ser atractiva para un amplio público» y en exagerar el número de los participantes del concursito. Si tú, como aspirante a escritor, participaste en uno de sus concursitos, recibirás un correo con las mismas palabras que acabamos de transcribir, pues las mañas de «editorial Avant» no se extienden a componer correos personalizados: usan una plantilla en la que se cambia solamente el nombre de la persona a la que se dirige el correo. PRUEBA de transcripción. Además, esta supuesta editorial pide dinero a los novatos con el pretexto de corregir sus manuscritos y los fuerza a comprar cierto número de ejemplares. Una persona que cayó en las redes de esta supuesta editorial nos envió un ejemplar de su novela, en la cual hallamos tantos errores que no nos queda duda acerca de los fingimientos del supuesto editor. PRUEBA de lo dicho.
Otras «EDITORIALES» SOSPECHOSAS
Adviértase que acá citamos las supuestas editoriales, pero no las calificamos de falsas, pues, aunque nuestro mundo es una maraña de asuntos torcidos, apenas habrá alguien que no se asegure contra la infamación amparándose en la palabra «derecho». Sin embargo, queremos que entiendas que todas las editoriales mencionadas son sospechosas o de poca utilidad a las personas que aspiran a ser escritores y que carecen de renombre.
Juntamente con esto, te amonestamos a que te abstengas de contactarlas, como que cualquier transacción que hagas con ellas resultará desaprovechada o, lo que es lo mismo, las personas que las administran son oportunistas que no tienen siquiera con qué sacar una tirada de a lo menos 100 ejemplares, cuanto menos con qué pagar anticipo de dinero a los autores.
Aunque algunas pocas de estas supuestas editoriales no cobran (no por decencia, sino porque las denuncias de los blogs los ha constreñido a modificar sus artificios), el provecho de firmar un contrato con ellas será poco o ninguno, como que la «publicación» de las obras es «virtual», con la probabilidad de que la tuya no venda más de seis o diez ejemplares digitales cada año. A pesar de lo cual los «editores» porfían en que son «profesionales», excusándose de las imputaciones con decir que quienes los imputan de falsos son personas de la competencia o escritores despechados que jamás han tenido contacto profesional con ellos.
(1) Editorial Chiado, España. Estos son apartes del correo que esta «editorial» envía a todos los autores que, como incautos, le han ofrecido sus manuscritos para publicación: «Después de haber realizado el análisis comercial y literario de la obra, reconocemos en la misma un potencial editorial y por ello tenemos la siguiente propuesta para ofrecerle… El Autor tendrá que adquirir una cantidad mínima de 130 ejemplares a Precio de Autor…». Inferimos, con mucha verosimilitud, que esta supuesta editorial hace imprimir solamente los 130 ejemplares y que los otros 370 que prometen imprimir para distribución internacional son solamente ejemplares virtuales, los cuales nunca serían promovidos a tinta y papel, a menos que fuesen comprados «bajo demanda» y por Internet. Un autor dijo: «Un caso más que similar fue el de la supuesta editorial Chiado. Su oferta era prácticamente calcada a la de Verbum. Encontré en Internet alguna referencia a Chiado Editorial, nada alentadora por cierto»: VERIFICA el testimonio. Otro autor dijo en esta página de Bubok: «Ni se te ocurra creer… que ellos van a distribuir tus libros. Los únicos que van a vender son esos que te dan… por 7 euros. Mentirita todo». Otro autor dijo: «no advierten que se trata de coedición, sino que inducen al autor a creer que está ante una editorial que leerá su manuscrito y que le pagará un adelanto por este»: PRUEBA de la transcripción. Una autora nos dijo: «me contactó Chiado y me ofreció… que yo pagara todo y además les vendiera un montón de ejemplares. Y que… las ganancias eran para ellos…»: PRUEBA de lo dicho y RESEÑA acerca de las faltas halladas en los libros «editados» por esta supuesta editorial.
(2) Editorial Atlantis, España. Transcribimos enseguida lo que un autor escribió acerca de la supuesta Editorial Atlantis: «… ten mucho cuidado con las coediciones ocultas. Aquí señalaré a Ediciones Altlantis, la cual exige que el autor venda 100 libros en su presentación, de los cuales este no percibe ni un mísero céntimo. Todo va para la editorial. Con eso se asegura al menos 2000 euros. Posteriormente, no distribuye el libro de [manera] adecuada y se olvidan de él por completo, como bien han denunciado las compañeras S… Gallegos y G… Romaní»: PRUEBA de lo dicho. Otra víctima se quejó, denunciando que Atlantis no le pagó: «… no es fiable… hace 4 años (ya ha cumplido el contrato) me publicaron y no he recibido un solo euro». IMAGEN de verificación. Beatriz, otra víctima de Atlantis, dijo: «Sus ingresos se basan en los 50 libros que vendes a tus familiares y amigos. Jamás venderán tu novela en ningún sitio ni te pagarán nada nunca. No caigas en la trampa como caí yo»: VERIFICA el testimonio. Otro autor dijo: «Yo también he tenido alguna mala experiencia de coedición con Atlantis. Portada feísima… distribución inexistente»: VAMOS a leer el testimonio. Otro autor se lamentó de esta manera: «La editorial con la que publiqué mi primera obra se llama Atlantis... Con una somera búsqueda, encontraréis múltiples opiniones negativas respecto a ella, a las que me dispongo a sumar la mía… todas las promesas que me habían hecho en referencia a la difusión y distribución de mi libro se evaporaron»: PRUEBA.
(3) Editorial Adarve, España. Esta supuesta editorial se amaña a hacer publicidad dudosa, diciendo que es una «editorial tradicional»: embuste que, a cambio de algunas monedas, algunos periodistas de pacotilla reproducen en «blogs» y diarios, y aun en la sospechosa Wikipedia. Desengáñate: una «editorial tradicional» no pide dinero a los autores ni admite a «su colección» todo cuanto le llega por vía de propuesta de publicación. Si como incauto ya enviaste tu manuscrito inédito a Adarve, no tardará en responderte con su «magnífica propuesta de edición» (entiéndase esto como una ironía de nuestra parte), porque apenas leerá sus dos primeras páginas, cuando mucho. Si le respondes que no estás por acceder a su «magnífica propuesta», la «editora» te llamará por teléfono para rogarte. Si porfías en tu negación, te invitará a sus instalaciones para «doblegarte». Un autor nos dijo: «… mandé una novela a Adarve, y contestaron enseguida entusiasmados; todo precioso, hasta que me pidieron 860 euros que me devolverían cuando se vendieran 500 ejemplares. Dije que no y me llamó la directora. Por más que trató de convencerme, me mantuve en un NO rotundo, lleno de decepción»: PRUEBA del testimonio. Otra autora nos envió un testimonio contra Adarve: «Piden 860 € por publicar. Reintegrados cuando vendas 500 libros. Ja. Esto no se hace y punto…. Tardan menos de un mes en responder. Si tuvieran tantos manuscritos tardarían más. Tiempo normal de respuesta de una editorial: 6 meses»: VERIFICA la transcripción. Otra de las víctimas de Editorial Adarve denunció en Youtube: «… publiqué un libro con esta gente hace casi dos años y no me han pagado nada. Me toman el pelo…. Desgraciados. Yo también haré un video similar. Sería bueno que hiciéramos una lista de los afectado por Adarve…»: VERIFICA la noticia comunicada. En el año 2016, participamos en un concursito «internacional», convocado por esta «editorial»: PREMIO NOVELA CASTILLO DE PLATA. Ignoramos quién fue el premiado. El caso es que nos enviaron una propuesta en la que, con pretexto de publicación, nos insinuaron la siguiente desvergüenza: «Su colaboración en esta edición se va a limitar a adquirir algunos ejemplares de su propia obra». Clasificamos esta supuesta editorial entre las sospechosas no solo porque tratan de persuadir a los autores a la adquisición de sus propias obras como condición de una supuesta publicación, sino porque está emparentada con otras supuestas editoriales mucho más sospechosas, cual Áltera y Flandes (parece que las tres hacen parte de una misma sociedad denominada Caudal). Nótese que la tal Áltera tiene ya en su contra una condena por plagio, como queda dicho en el aparte correspondiente. En el año de 2020, ha vuelto con su «concursito» de novela, cuyo «premio» es la «publicación» de la obra ganadora. Sospechamos probablemente que no imprimen sino unos pocos ejemplares de la obra premiada (veinte o cuarenta). ¡Ea, escritores, exijan respeto! Un premio de novela debería consistir a lo menos en cinco mil euros. Para saber de los errores que comete esta supuesta editorial en sus ediciones, MIRA el examen.
(4) Editorial Áltera, o Ediciones Áltera, España. Para advertir la calaña de esta supuesta editorial, basta leer el ARTÍCULO del diario el País (CAPTURA de pantalla si el artículo ha sido eliminado), donde consta que uno de los editores de Áltera fue condenado por plagiar un libro. Si enviases tu manuscrito a Áltera, al cabo de diez días o menos, recibirías una respuesta, que es la misma en todos los casos; como que copian y pegan con el mouse, usando una plantilla: «… tras un detallado estudio de valoración…, deseamos comunicarle que no se encuentra en consonancia con la línea editorial... Sin embargo y dadas las cualidades de su obra, estamos en condiciones de hacerle una propuesta desde este sello filial… solicitamos únicamente que adquiera algunos ejemplares de la obra objeto de publicación…». Tenemos averiguado que estos mañosos de Editorial Áltera están emparentados con otra supuesta editorial, denominada ADARVE. Alguien nos confesó: «recibí una oferta de… Áltera… estaba a punto de aceptar el contrato… cuando decidí investigar sobre la seriedad de la editorial y encuentro referencias que dejan mucho que desear…»: VERIFICA la transcripción. Esta «editorial» tiene un concurso sospechoso por medio del cual procura enredar a los participantes en una coedición. ENLACE para que sepas más del tal concursito.
(5) Editorial Seleer, España. Con solo que escribas en un buscador estas tres palabras «Editorial Seleer Opiniones», hallarás que tiene peor reputación que un dictador. Por ejemplo, una de las víctimas nos dijo: «CERO promoción, CERO distribución, CERO respeto hacia mi obra… El diseño interior, portada y maquetación de la novela dejaron mucho que desear… Editorial Seleer NO revisa los manuscritos… Les importa un comino publicar una novela con erratas…»: VERIFICA el testimonio. Otra persona afirmó lo siguiente: «Revisando la web de la editorial Seleer, he encontrado que ni siquiera tienen cuidado al escribir»: CAPTURA de pantalla. Otra de las víctimas se lamentó, diciendo: «me enviaron una factura a fin de año de contrato como si fuera hecho en Word, con colorines y todo. Diciendo que me… pagarían en libros»: VERIFICA la transcripción. Otro autor dijo «confirmo que… SELEER sigue prácticas muy dudosas ... Edición inexistente, promoción nula y distribución mínima, sin mayores involucraciones»: TESTIMONIO. En el mes de diciembre de 2019, un autor español, el cual se hace llamar Antonio C, nos confesó: «El segundo [libro] fue con Seleer… compré 7 ejemplares para regalar; pero la edición es malísima, […] el dueño vive en México y su representante en España es una brasileña. El negocio de ellos consiste en que venden descargas… piratas por Internet de las que ellos […] saben nada […], no he visto un duro». Finalmente, otro autor confesó: «se llama Seleer, y pertenece a una de estas editoriales piratas que se aprovechan de la buena voluntad de los noveles con contratos de coedición»: TESTIMONIO. ¿Buscas una crítica sobre los libros «publicados» por SELEER?
(6) Grupo Tierra Editorial, o Grupo Tierra Trivium. España. Esta «editorial» se especializa en algo sospechoso que se denomina «coedición». Y decimos sospechoso porque todo lo que tenga la palabra «coedición» implica engaño o a lo menos una ventaja del supuesto editor sobre el novato escritor. Para prueba de lo cual, expongo el caso de un autor (a quien, por seguridad, denomino con el seudónimo de Stellio). Él firmó un contrato con Tierra Trivium, en virtud del cual la «editora» (una tal Jimena) se obligaba a la corrección de texto, impresión de 200 ejemplares, presentación, promoción del libro y distribución, todo lo cual, finalmente, se experimentó falso, porque Jimena no hizo presentación, ni promoción, cuanto menos la corrección, ni sacó la tirada de 200 ejemplares. Stellio sospecha con mucha probabilidad que los pocos ejemplares vendidos fueron impresos bajo demanda y afirma con mucha razón que Jimena «Esperaba solamente que mis conocidos y familiares y yo corriéramos con los gastos, comprando todos los libros sin preocuparse de la calidad de la obra». Es tal el cinismo de estos supuestos editores que ahora la tal Jimena reconoce que la novela de Stellio contiene muchos errores y que no le hizo la revisión debida. Lo que es peor, exige al autor el pago de los 200 ejemplares porque, según el contrato, él se obligaba a comprar los ejemplares en el caso de que no se vendiesen (he aquí la trampa: hacen creer al autor que le están ofreciendo un servicio gratis; pero solapan la verdadera intención, cual es poner a trabajar al escritor para que los amigos y los familiares suyos compren ejemplares bajo demanda, so pena de exigirle el pago de los ejemplares que no se vendieron). En fin, la tal Jimena no quiere pagarle los pocos ejemplares que se vendieron y lo amenaza con una demanda (algo muy común a estos bellacos) y con tener secuestrada su obra por dos años. EXHORTO A LOS ESCRITORES QUE TIENEN PROBLEMAS CON GRUPO TIERRA a que nos escriban PARA FORMAR UN GRUPO DE DENUNCIA COLECTIVA CONTRA estos supuestos editores, y aun para hacer conjuntamente la denuncia legal. Una persona nos dijo: «Grupo Tierra Editorial ahora se llama Grupo Tierra Trivium… Parece que es una estrategia de estas editoriales piratas cambiarse el nombre»: VERIFICA el testimonio.
(7) Libros Indie o Editorial Indie, España. Para una mayor reseña sobre esta supuesta editorial, te remitimos a esta PÁGINA. Un autor dijo: «Libros Indie es una editorial más de las muchas editoriales ‘bajo demanda’ que han proliferado… No te cobran nada porque tampoco invierten nada en tirada de libros… los libros solo están disponibles en internet (Amazon, se supone) y en alguna otra plataforma... Evidentemente, si nadie… pide esos libros, no llegan jamás a las librerías porque, para empezar, ni siquiera existen físicamente. El principal cliente sigue siendo el propio autor»: VERIFICA la transcripción. Otro autor hizo esta crítica: «no te cobran, pero te dejan caer lo importante que es para la promoción que tú adquieras unos 40 ejemplares»: VERIFICA la transcripción.
(8) Editions Mélibée, o Ediciones Melibea, Francia. Según la documentación recogida, estafó no solamente a autores francófonos, sino también a hispanohablantes. Se valía de este pretexto: «… los gastos necesarios para comercializar su obra van a cargo nuestro: impresión y reimpresión, logística y gestión, promoción y distribución…» Pero, enseguida, descubría su calaña, añadiendo que «La cantidad de tu participación se limita al coste inicial de la concepción de la maqueta. Desde el diseño del texto hasta la creación de la cobertura, el coste total sería de 2.555 euros…» Es de notar que esta supuesta editorial ha cesado, o a lo menos su página de Internet. Mas no extrañemos si vuelven al mañoso negocio con un nombre diferente.
(9) Editorial Adarve, Flandes Editorial, Altera, Caudal, España. Estas cuatro supuestas editoriales pertenecen a una cosa que se hace llamar Grupo Caudal, y todas cuatro, como paridas por una misma madre, usan pretextos afines para persuadir a los novatos a que den dinero para una supuesta coedición. Ignoramos por qué diversifican los nombres, si es para atrapar con varias redes a los incautos o si es para distanciarse del nombre de Altera, el cual ocurre en los buscadores, pero relacionado con un caso de plagio. Bajo el nombre de ÁLTERA, el «editor» pide dinero con el pretexto de que este es para la adquisición de los primeros ejemplares de la obra; pero, bajo el nombre de FLANDES, el dinero (400 euros o más) es con el pretexto de corrección del manuscrito, según consta en el mañoso contrato que el «editor» envía: «Que el AUTOR realiza una aportación (sic) de 400 euros por la corrección del manuscrito. Así mismo, recibirá dos ejemplares de la misma en el momento de su publicación…»
(10) Editorial Calíope o Max Extrella Ediciones, España. Esta «editorial» exige al autor hasta 790 euros con el pretexto de que son para los primeros 50 ejemplares. Sus correos son de plantillas: copiados por medio de COPY and PASTE, en los que ni siquiera hace referencia al título del manuscrito que elogian falsamente. «En la actualidad, el mercado editorial no da cabida a autores que todavía no son conocidos, algo que nos apena profundamente»: pretexta el administrador de esta «editorial», suponiendo que todos los que le escriben son pelagatos como él. «Su obra nos ha parecido interesante y creemos que debe ver la luz bajo una buena edición»: es el tenor de una de las lisonjas que «editorial Calíope» repite. Un autor nos confesó: «… ni se han molestado en leer el libro… son una cuadrilla de vagos y estafadores»: VERIFICACIÓN de transcripción. Otra víctima nos dijo: «Yo caí en su trampa […] me ilusioné al no encontrar malas críticas… Ya de primeras me pidieron dinero para la publicación, la corrección y el marketing… Ellos me aseguraron que trabajarían desde que recibieran el primer pago, y obviamente, no fue así… les pasé una foto para que hicieran la portada y, literalmente, pusieron la misma foto como portada… vi que no habían corregido una mierda y me dijeron que, si quería corrección profesional, que pagase más. Enfadado, pagué más y… encontré faltas que no me corrigieron… Además de todas estas putadas que ya son más que denunciables de por sí, los muy cabrones no han querido pagarme lo que debían de las ventas que conseguí gracias a la promoción que hice yo mismo… Ni un mísero euro son capaces de soltar estos putos engendros»: VERIFICACIÓN del testimonio.
(11) Windmills International Editions, USA. El sofisma que esta «editorial» usa es ingenioso si comparado a los sofismas de otras editoriales: dicen que son una institución de beneficencia que asume el 25% de los costos de una supuesta edición, la cual se realizaría con una donación de dinero que correspondería al 50% de otros benefactores. Con estas cuentas, piden a los autores que asuman el 25% que resta para completar los gastos. No faltan los incautos que se dejen involucrar en tamaña patraña.
(12) Ediciones Ruser, España. a) Esta supuesta editorial se vale de decenas de pretextos para que el aspirante a escritor acabe por comprar a lo menos treinta ejemplares de su propia obra (no a cualquier precio, sino al precio de venta al público), y eso que se auto denomina «editorial tradicional». El autor compra treinta ejemplares de su propia obra, creyendo que la «editorial» hará imprimir una «tirada» gratuita cuando el autor los haya vendido. b) Los galicismos abundan en los correos de esta «editorial»; lo cual es un índice de su insuficiencia. c) Una de las tretas que «editorial Ruser» usa para acreditar que lee los manuscritos enviados es, primeramente, pedir al autor las primeras páginas del suyo y, después de algunos días, pedirle el manuscrito completo, con pretexto de leerlo. d) Y puesto que son como las serpientes, que, cuando uno las toca, se revuelcan, el cretino que dirige esta supuesta editorial me envió un correo para redargüirme, no con humildad, sino con la petulancia de un bellaco descubierto: «… cuando el departamento comercial, (sic) entiende que existe riesgo al realizar la inversión, Ediciones Ruser ofrece a los autores la posibilidad de publicar su obra con un mínimo compromiso de venta, que no llega a los 30 ejemplares y le puedo asegurar que los escritores que han apostado por esta opción están muy satisfechos y agradecidos». Aunque nos desdeñamos de responderle el correo, le contestamos en este blog, diciéndole que no podrá persuadirnos a creer lo que afirma, a menos que nos envíe evidencia de que sus «autores» están vendiendo siquiera doscientos ejemplares de sus obras por año. ¿No será que están satisfechos y agradecidos porque todavía no han recibido la primera reseña de sus «ventas»? ¡Ay de los ilusos! ¿Cuánta frustración experimentarán cuando, al cabo de un año de espera, «editorial Ruser» les avise que vendieron apenas seis ejemplares? Sí: seis, pero seis que los autores vendieron a los familiares. Meses después, el «editor» de Ruser, un tal Francisco R, nos escribe para amenazarnos. Mas, como sus correos de bravucón y de intocable no le surtieron efecto, semanas después, el bravucón muestra su peor calaña, con un correo anónimo en el que emplea una jerga como de bellaco, diciendo, entre otras cosas, que yo, Claudia, soy una «puta» y que «debería» suicidarme. Un autor me confesó que «Ediciones Ruser… te envía e-mails personalizados alabando tu obra... son e-mails tipo personalizados, los cuales, pueden hablar de cualquier libro haciéndote creer que se lo han leído. Luego te vienen… con la estafa de las presentaciones. Que si vendes 30... Campeón, no me toques los cojones le dije, que ya llevo 4 presentaciones y sé de sobra que no te vienen ni 10.»: VERIFICA el testimonio. Otro autor, cuyo nombre es David, me dijo: «Posible editorial estafa, doy fe, tengo el contrato que no he firmado. Ediciones Ruser, se mueve mucho por Linkedin, bajo el nombre de Francisco R… te llama al teléfono y expone condiciones que después no se reflejan en el contrato»: TESTIMONIO y ENLACE para que veas una reseña sobre los errores que abundan en los libritos virtuales que esta supuesta editorial «edita».
(13) Editorial Calixta, Colombia. Merece la denominación de «editorial de garaje», no solamente por la sede que tienen en la ciudad de Bogotá (parece una casa), sino por la falta de profesionalidad de los «editores», los cuales, por hacerse publicidad barata, hacen convocatoria de manuscritos, sin ningún interés de leerlos, según la experiencia que hicimos: les enviamos el señuelo (tres novelas desde tres correos diferentes), que respondieron en menos de dos semanas, con el pretexto de que tales novelas no se acomodaban a la línea de la «editorial». Y para hacernos creer que las leyeron, inventaron críticas desacertadas, completamente ajenas al contenido verdadero de los manuscritos.
(14) Etidables.es, España. Hay muchas «editoriales» que, aunque son nuevas, se promocionan como «tradicionales», prometiendo leer las obras inéditas que los autores les envíen, sin otro interés que buscar «excelencia literaria»: promesa que se experimenta falsa, si no sospechosa, cuando advertimos que su principal interés es vender sus servicios de «corrección», diseño de portada, maquetación, etc. Afirmo que Editable.es una de ellas, aunque algún necio con asomos de simplón me haya escrito para decirme que yo falto al rigor cuando la meto en esta lista. Pues señor necio, una «editorial» es sospechosa con solo hacerse llamar «tradicional», no siéndolo.
(15) Ediciones Insólitas, España. Los incautos que envíen manuscritos a esta «editorial» hallarán, al cabo de dos o tres meses, que esta trabaja para EDICIONES LACRE o de alguna manera está a su servicio: verdad en la que reconocemos el disimulo con que estas editoriales de pacotilla se encubren para perpetrar sus embelecos, haciéndonos creer que son diferentes, cuando en realidad son una misma, pero con diferentes nombres, como el pescador que lanza varias redes en diversos lugares. Por supuesto, lo que el autor recibe como respuesta no es una propuesta de publicación, sino una de «coedición».
(16) Editorial Verbum, España. Esta «editorial» tiene recurso al trillado pretexto de que «las editoriales están cambiando»; el cual hallamos repetido en sus correos electrónicos con el reprobado propósito de persuadir a los autores a una «coedición». A propósito de fingir ser una «editorial tradicional», organiza concursos baratos, entre ellos Premio Internacional de Ensayo Humanístico Verbum, y busca autores desesperados para persuadirlos a comprar sus «servicios editoriales»; de modo que, si recibe anualmente 1000 propuestas editoriales, «aprueba 1000», con la esperanza de atinar con la ingenuidad o la inadvertencia de a lo menos 50 incautos. Un autor dijo: «Mi recelo ante Verbum aumentó cuando comprobé en Internet que el director de dicha empresa tiene falseado su currículum como presunto escritor con obras no comercializadas. Para colmo, en las semanas siguientes, las entradas en Wikipedia tanto de la editorial Verbum como de su director, un tal Luis […] fueron denunciadas por fraudulentas y finalmente eliminadas de Wikipedia. Y no solo, eso, ya que poco más tarde [… hallé] una página en la que se hablaba de medidas judiciales contra Verbum»: VERIFICA el testimonio. Un autor español, que se hace llamar Antonio C, nos ha confesado: «… tengo un manuscrito de ensayo… se me ocurre escribir a Editorial Verbum y estos… me dicen que ya lo tienen todo cubierto para dos años, pero que les mande el manuscrito, y me contestan a los 20 días diciendo que es muy interesante lo que he escrito y merece la pena ser editado, pero que tengo que contribuir. Me proponen mandarme 150 libros al módico precio de 3.640 €, la edición… es malísima, libros sin solapa, portadas de pena…». Juan, otra víctima de Editorial Verbum, dijo «Pésima experiencia. He leído Corazón y es una pésima edición. Las erratas son abundantes y el cuento de los Apeninos a los Andes se interrumpe en el momento crucial. Un dinero perdido»: acá el TESTIMONIO. Quien desee leer una reseña de incorrecciones sobre los libros «editados» por esta supuesta editorial VISITA este nuestro otro blog.
(17) Editorial Entrelíneas, España. Con solo que escribas en un buscador las palabras «Editorial Entrelíneas», añadidas a la de «fraude», hallarás decenas de deshonrosas opiniones; como la que transcribimos enseguida: «cuándo (sic) les envie (sic) mi manuscrito, me llenaron los oidos (sic) de halagos sobre mi libro y he caido (sic) en sus trampas, engaños, mentiras… todavía no me han abonado nada de la liquidación que me tienen que hacer de las ventas»: VERIFICA la transcripción.
(18) Europa Ediciones, o Grupo Editorial Europa, o Europa Edizioni, Italia, España. Esta «editorial», queriendo disfrazarse de «editorial tradicional», reedita algunas obritas de autores renombrados, como Cortázar, Octavio Paz. Sin embargo, su especialidad es la «auto edición», la «coedición» y toda la basura que produce el «Vanity Press» para sonsacar dinero a los incautos y los novatos. Para descubrir las malas mañas de Europa Ediciones, le enviamos dos novelas inéditas en tiempos diversos y desde naciones diversas. Y tal fue el resultado cual fue nuestra sospecha, porque, dos semanas después, nos respondió con correos y contratos idénticos: «Su libro por cierto resultó una lectura realmente agradable y estimulante para mí, por esto me encantaría incluirlo entre nuestros autores» (se lee en un aparte de los correos que recibimos de esta supuesta editorial). Todo esto nos convence de su fingimiento y su insuficiencia, pues Europa Ediciones ni siquiera leyó los manuscritos. Lo que sí hace es enviar un contrato en el que condiciona la «publicación» de la obra inédita al pago de 3.200,00 euros (¡Inaudito! ¡Descaro extremo!), los cuales, según Europa Ediciones, estarían destinados a la compra de los doscientos primeros ejemplares. Para persuadirnos al pago, nos promete publicidad en dos canales de televisión (italiano y español); lo cual es un embeleco que apenas pueden creer los incautos y los simplones. La duración del contrato duraría dos años; pero, según Europa Ediciones, el autor tendría la facultad de rescindir el contrato cuando lo desease; con lo que queda demostrado que estos sinvergüenzas nada están arriesgando, porque, si invirtiesen siquiera un céntimo en los manuscritos, se obligarían a pactar un contrato de a lo menos cinco años, sin posibilidad de rescindirlo antes del término. Un autor dijo: «Me siento mejor después de leer cómo catalogan a la Editorial Ediciones Europa –de timadora– … por experiencia propia, tras editarme la novela —La Cuarta Dimensión– comprobé… que me habían engañado porque no fueron capaces de corregir la obra… cansado de esperar el libro maquetado, le recibí con un párrafo partido y con muchos más errores que cuando entregué el manuscrito. Resumiendo, aboné 3980 euros para recibir a cambio 200 ejemplares que tengo embadurnado parte de mi habitación. Pero lo más indignante del engaño no ha sido el dinero que me han timado, sino la desilusión de sentir el poco afecto de los amigos tras preguntarles por las características del libro y callaban… y era de regalo»: VERIFICA la transcripción. Últimamente, esta supuesta editorial ha refinado sus fingimientos, pues comisiona a dos personas (entre ellas una tal Ginevra) con la lectura de las primeras páginas de los manuscritos; de modo que, cuando llama al autor incauto, procura hacerle creer que leyó su manuscrito y que es tan «excelente» que «no ve la hora de publicarlo». Para verificar esto que decimos, leemos el testimonio de una autora: «Esta semana recibí una llamada de Ediciones Europa... Te halagan, diciéndote que la historia es muy buena, que tiene mucho potencial, y te mencionan algunas cosas sobre la novela que, tras haber leído vuestros comentarios, me hacen pensar… que quizá ni… la hayan leído... Debo decir que algo me olí cuando me insinuó que unos cuantos ejemplares siempre corrían a cargo del autor…»: TESTIMONIO completo. Otro autor dijo: «Hoy he recibido la llamada de Europa Ediciones. Casi sin apenas saludarme, se ha puesto a describir detalladamente mi novela. Dándome pelos y señales de los momentos más intensos de la misma. Yo la he dejado hablar... Cuando me ha dejado unos segundos para entrar en la conversación, le he dicho que ya había firmado contrato con otra editorial. Todo el interés… y el deseo de tenerme entre sus autores, se ha ido rápidamente. Podrían completar un poquito esa estrategia de Marketing comercial y cerrar con la misma positividad la conversación, dando ánimos al que acabas de adular hace tan solo unos segundos»: TESTIMONIO completo. Otra autora nos dijo: «Es terrible que esta gente se salga con la suya y que lo único que tenga de internacional sea su modo de estafa. En mi caso, yo ya había autopublicado 100 copias de mi obra a color y que vienen con un mazo de 22 naipes, y necesitaba ayuda con la distribución y la difusión. A tal punto, me tomaron por tonta, que me ofrecían bajar la calidad de mi libro sin los naipes a un precio de venta de 16,45€ teniendo que pagar yo 200 copias […] Sin darme detalle alguno de cómo me informarían de las ventas ni de cómo serían las presentaciones. Además de engañar y de jugar con la ilusión, también desean robar tu obra para tirarla como si no fuera nada. Luego de leer el contrato y sentirme tan ingenua y tan vulnerada…, no les contesté y… comprobé que eran estafadores. Mi experiencia es de Cólera con Indignación»: VERIFICA la transcripción. Otra autora, que por nombre tiene Yojana, nos dijo: «… me acaba de llamar una tal Anna… diciendo que mi obra le había encantado. (Avanzando en la conversación, veo que no… la ha leído en absoluto) Me dicen que, como no soy un autor conocido…, solo me pueden ofrecer coeditar el libro, eso sí, primero yo les compro 250 ejemplares... Es decir, tú pierdes, ellos ganan. Es una pena como estas editoriales han dado la vuelta al mercado literario. Sus clientes ya no son los lectores, sino los autores niveles a los que engañan con el mantra de que, si no lo hacen así, no podrán entrar nunca en el mercado editorial»: VERIFICA lo dicho. Otra autora, Emilia por nombre, dijo: «Vuestras opiniones me vienen al pelo porque en este momento estoy leyendo el contrato que me han enviado para poder publicar uno de mis libros. Menos mal que lo tengo registrado. Efectivamente, me piden la compra de los 200 primeros ejemplares, cuando lo correcto sería enviarte un anticipo a cuenta de la venta de los mismos»: PRUEBA de la transcripción.
(19) LC ediciones, España. Esta «editorial», la cual pertenece a algo que denominan Grupo Amarante, envía un contrato mañoso en el que leemos: «El autor se compromete a comprar… ejemplares (mínimo 30) del libro objeto de este contrato para la presentación al público de dicho libro… El contenido de la obra, así como los trabajos de revisión de pruebas, son responsabilidad entera y exclusiva del autor». Lo peor es que la «publicación» que LC Ediciones ofrece es «a demanda»: los únicos libros impresos son los que el incauto autor compra. Alguien nos confesó que «… exigen que compres 30 ejemplares. Además, me respondieron un mes después de que se lo enviara; por lo que dudo que se lo hayan leído»: VERIFICA la confesión.
(20) Alamar Libros, España. Esta «editorial» bien puede denominarse la hermana menor de LC ediciones, ya que también pertenece al Grupo Amarante. Así pues, no extrañamos sus tachas, que son las mismas que tiene su hermana mayor: venta «a demanda», contrato mañoso por el que obliga al novato autor a «adquirir el 50% de los ejemplares correspondientes a la primera edición, esto es, 50 ejemplares», según consta en este enlace donde se ve un aparte del supuesto contrato.
(21) Editorial Dauro, España. Sobre esta supuesta editorial un autor dijo: «… el representante de Dauro con el que hablé dio muestras de no haber… leído el libro que pretendían editarme, ya que le realicé un par de preguntas sobre la trama y sus respuestas en absoluto se correspondieron sobre la historia… Al consultar la página web de Dauro, uno puede ver claramente que jamás han tenido ningún éxito de ventas, con lo cual la supervivencia de dicha empresa, conjeturo, se deba al dinero que hayan sacado de los autores…»: PRUEBA de este testimonio. Un autor, que por nombre tiene Gabriel, dijo: «Tengo publicado un libro con ellos desde 2014 y no me pagan. Estafa»: VERIFICA la transcripción. Otro de los testimonios contra esta supuesta editorial es el siguiente: «La editorial Dauro (coedición) tiene mi obra secuestrada. Jamás me han pagado lo que me corresponde ni han querido devolverme mis derechos… estoy esperando a que llegue el juicio. Es algo muy tedioso porque este tipo de demandas van muy lentas»: PRUEBA del testimonio. Otro autor, a quien, por seguridad, denominamos JOE, nos confesó que «… contacté varias editoriales que recibían manuscritos. Tuve un par de respuestas, entre ellas la de la Editorial DAURO… Fueron claros en decirme que yo debía pagar la lectura y corrección del texto. Estuve de acuerdo, aunque sé que normalmente las editoriales tradicionales no cobran para revisar los manuscritos… El último mail que recibí anunciaba que ya había sido publicada (es un decir porque normalmente lo hacen bajo demanda...). NUNCA MÁS respondieron a mis reiterados correos. Tampoco responden al teléfono… uno de mis amigos compró la novela y nunca se la enviaron. Él se cansó de llamar y no le respondieron... NUNCA MÁS SUPE DE ELLOS y claro que no se molestarán en llamarme para decirme que me deben dinero. Es iluso pensarlo. Un proceso legal será penoso y largo a fin de recuperar mi libro»: VERIFICACIÓN de la transcripción.
(22) Distrito 93, España. Es un sello de Bunker Books. La supuesta editorial Distrito 93 (de escaso renombre internacional, pues la telaraña que teje apenas le alcanza para enredar a algunos súbditos de España) merece estar en la lista de las sospechosas porque remeda lo que en Estados Unidos de América se conoce como crowdfunding: un método reprobado por el que, con pretexto de preventa, inducen a los autores a trabajar en beneficio del «editor» o, lo que es lo mismo, a que vendan sus propias novelas a sus familiares para cumplir con la exigencia de la venta mínima de la preventa. Además, esta «editorial» tiene ingeniado un concursito barato, denominado Auguste Dupin de Novela Negra, el cual tiene visos de amaño y con el que acopia direcciones de correo de los participantes, a quienes, posteriormente, hace la infame propuesta de coedición de las obras, con el pretexto de que el jurado les halló gran mérito. Uno de tales participantes me confesó «Participé en el concurso de Auguste Dupin de la editorial Distrito 93 y, sin quedar finalista ni nada, me contactaron para publicar con ellos. Por supuesto, me ofrecieron el crowdfunding/preventa sin ningún tipo de fianza, pero lo que me decepcionó sin duda es que, al preguntarles por aspectos de mi obra (muy de principiante, sin apenas revisar, en modo borrador básicamente) era… que no… habían leído nada»: IMAGEN del testimonio. En «escritores.org», hallarás quejas como esta: «…Las editoriales Distrito 93, Malas artes, y Búnker Books parecen ser la misma cosa y se dedican a vivir de las escritoras: su propuesta de edición es que vendas libros a tu familia y amigos … para publicarte algunos ejemplares, de los que no harán publicidad ni propaganda alguna, y que quedarán en el olvido... Eso sí, ellos se habrán embolsado un buen margen de beneficio por la venta de los citados cincuenta ejemplares»: VERIFICA acá la transcripción. Otro autor nos dijo: «Distrito 93, Apeiron, Ediciones Oblicuas... Hay… fraude en España. No por nada es el inventor del timo de la estampita. Parece mentira que todavía haya gente que caiga… Si una editorial no quiere o no puede invertir en vuestra novela, no vale la pena»: una CONSTANCIA de lo dicho.
(23) Caligrama Editorial, alias Grupo LANTIA, España. Esta «editorial» procura enredar incautos con atrevidos fingimientos. Por ejemplo, vocifera que ella «pertenece» a Penguin Random House: dudoso atributo que su administrador no pudo sostener por mucho tiempo, ya que ahora vocifera que Caligrama Editorial «coopera» con editoriales reales, como Penguin Random House y Grupo Planeta. En realidad, el negocio principal de Caligrama Editorial es la «autopublicación»: se apresura a responder con correos «de plantilla», siendo su único incentivo ofrecer sus supuestos servicios. Un autor nos confesó que «… he sido víctima de Caligrama Editorial…. me cuesta reconocer que he sido un perfecto imbécil y estúpido, he pagado 1700 euros, me he endeudado con otras cosas, y me he privado de otras solo con la ilusión de cumplir mi sueño de escritor. Lo cierto es que han corregido mi libro para la mierda, puntos finales y comas donde no van... Me habían prometido publicar mi obra en el corte inglés etc., pero luego me aclararon que era bajo demanda… todo queda a cargo del autor me dijeron...»: VERIFICAS el testimonio en esta imagen. Otro autor nos confesó su mala experiencia: «yo también publiqué con Caligrama (ahora Lantia). Mi experiencia fue desastrosa, mi libro era una piedra en bruto y siento que la partieron y la volvieron a unir. La portada no tiene diseño editorial, te hacen buscar una imagen de un banco de fotos y luego le ponen el título y nada más. No la recomiendo de ninguna manera: es un verdadero asco»: PRUEBA de transcripción. Otro autor se quejó de esta manera: «Honestamente, he venido a calificar porque se me impuso como condición para la publicación de mi libro. No estoy contento con el trabajo de la editorial, incluso estoy pensando que he cometido un error. En casi 6 meses solo se me ha reportado DOS libros vendidos y, cuando contacto a mi asesor editorial, no me explica el porqué, llegando a tener respuestas incluso algo distantes y genéricas que no me dan ningún tipo de tranquilidad… Estoy muy decepcionado con Caligrama... Todo esto es editado, pues la primera calificación que puse (cuando se me impuso como condición) fue buena, pues hasta ese momento, el proceso era agradable, pero… la editorial prácticamente se olvida de ti. Hace unas dos o tres publicaciones en sus redes (donde tienen pocos seguidores) y listo»: IMAGEN para que verifiques el testimonio. Más reseñas sobre CALIGRAMA EDITORIAL OPINIONES.
(24) Editorial Letrame, España. Esta supuesta editorial tiene dos especialidades: la autoedición y las amenazas (amenaza a diestra y siniestra, creyéndose intocable). Por razones de seguridad, hemos trasladado a este BLOG (o este otro BLOG) las reseñas acerca de esta supuesta editorial.
(25) Editorial Círculo Rojo, España. Si la confundes con Punto Rojo, la confusión no sería un despropósito, porque tienen las mismas mañas: publican a bulto, pero cobrando por lo que denominan «publicación». En el año 2022, Alisson (escritora española) hizo una denuncia pública contra la supuesta editorial Círculo Rojo. El tenor de su denuncia (PRUEBA) se lee en este otro «BLOG» nuestro, pues, por razones de seguridad, hemos trasladado allí la documentación, ya que esta gentecilla se cree intocable y manipula los buscadores. Más OPINIONES EDITORIAL CÍRCULO ROJO.
(26) Editorial Titanium, España. Se hace llamar «editorial tradicional», pero bastará que mires su página web para que adviertas la insuficiencia o la pobreza en la que tienen constituida su sospechosa sociedad. Vociferan que no piden dinero ni mínimo de ventas, pero no confiesan que sus «ediciones» son virtuales, esto es, que, si el aspirante a escritor no trabaja por vender ejemplares a su familia y amigos, nadie se enterará de la existencia de su obra.
(27) Editorial Alféizar, o Alfeizar, España. Esta supuesta editorial se arroga de manera insolente el título de «editorial tradicional», aunque el mero título de «editorial» le queda grande. No te dejes deslumbrar por lo que leas en su página: los supuestos escritores que la alaban son aduladores mercenarios, cuando no incautos y novatos que acaban de firmar contrato, sin que hubiesen previsto que, al cabo de un año, se desengañarán del negocio en el que tropezaron: todo es parte de una estrategia comercial en que te ofrecen algo gratis para seducirte a firmar contrato con ellos y para, después, arrastrarte a un servicio premium (en el que te persuaden a pagar por sus supuestos servicios). Un autor dijo: «si compras 30 ejemplares, entonces sí tiene acceso a imprenta… es una manera de secuestrarte el manuscrito»: ACÁ el testimonio completo. Aparte esto, la «editorial» Alféizar convoca un miserable concurso de novela, cuyo premio no es dinero, sino la supuesta publicación de la obra ganadora. Pero como no especifica el número de ejemplares que la edición tendría, sospechamos probablemente que es un engaño y que la tirada no consiste sino en unos pocos ejemplares impresos (diez o veinte) con los que deslumbran al autor premiado, si es que hay tal.
(28) Ediciones Célebre, España. Esta supuesta editorial, denominada «Ediciones Célebre», alias «Célebre editorial», se arroga el título de «editorial tradicional», el cual no le compete porque usa mañas que las editoriales tradicionales no usan, como exigir que el aspirante a escritor compre cierta cantidad de ejemplares, con el pretexto de que estos serían vendidos en una «presentación». No te dejes deslumbrar por las falsas recomendaciones que algunos simplones, aduladores e incautos escriben en sus blogs: muchos de ellos acaban de firmar un contrato con la supuesta editorial y no saben en qué pararán sus alucinaciones al cabo de uno o dos años. Por ejemplo, en uno de tales blogs (que no particularizamos por no hacerle publicidad) hallamos que un crédulo (si no es un adulador) se deshizo en alabanzas, insinuando que «Célebre editorial» es la reina de las editoriales. A lo cual un lector anónimo replicó, diciendo en el dicho blog que «Lo que ningún autor de esta y otras editoriales dice es que los han obligado a vender 100 libros en la presentación o a pagarlos de su bolsillo… de esos 100 libros no hay ninguna certeza de que se imprima uno más». A esto se añade lo que replicó una persona que se hace llamar Mimi, quien se queja de la supuesta editorial diciendo que no le han pagado: «… he enviado correos durante cerca de medio año y, o da larga o directamente ya ni los lee, cosa que sospecho que van directamente a Spam»: VERIFICA la transcripción. Otro lector anónimo le replicó, no solamente para cuestionar la cualidad del contrato, sino también para hacer desdén de la chapucera portada del libro: «Disculpa que te diga que una editorial tradicional no te compromete a comprar un número determinado de libros, ni para la presentación ni para nada. Eso se llama coedición…. Por cierto, la imagen de la portada es sospechosamente parecida a Alicia en el País de las Maravillas»: PRUEBA de transcripción. Una autora dijo: «Mucho cuidado con Célebre Editorial del mal llamado editor Ricard P… B… y su director adjunto Jesús V... Deben dinero a sus escritores y ponen cualquier excusa para no pagarles, es más, amenazan con demandarles…»: PRUEBA de transcripción. Otra autora, que tiene Carmen por nombre, publicó en Facebook una denuncia el 26 de febrero de 2021, en la cual se queja de esta supuesta editorial, diciendo que esta no le quiere pagar lo que debe pagar: «… dicha entidad me ingresó la insultante cantidad de 213, 84 euros sin ningún justificante que por ley está obligada a presentar. Mis cuentas son muy diferentes, apoyadas en comprobantes… Me siento insultada…» De esto se infiere que, si los autores venden ejemplares, no es por obra de la supuesta editorial, sino por el afán de los autores (los cuales hacen hasta magia para que sus familiares los compren), y que el problema final es lograr que les paguen las «regalías»: AMPLIACIÓN de la noticia. Una tal Sylvia nos escribió para redargüirnos con despecho, diciendo que estos testimonios contra la supuesta editorial Célebre son de relleno. Respondemos a esta mujerzuela, diciendo que su denuesto es por mandado de la supuesta «editorial». ¿O quizá es uno de esos novatos que, sobre mediocres, son ingenuos y viven alucinados imaginando que una «editorial» de dudosa reputación les hizo una tirada gratuita de cien ejemplares? (Si mucho, le han impreso dos o diez ejemplares y le hacen creer que son cien). Señora Sylvia, o señor Silvio, o como quiera que se llame, las denuncias de este blog están documentadas: no son caprichos de relleno. Usted no es la primera persona que trata de hacer publicidad barata en favor de una editorial sospechosa ni la primera que quiere desgraciar nuestra obra con tales denuestos. Pero tenga advertencia de no entrometerse a defensora de lo indefendible. Apostamos que, en un año, cuando quiera exigir el pago de «regalías» por los diez libros que vendió a la familia, se desengañará de su vanidad ridícula. Un autor, a quien, por seguridad, denominamos simplemente Tigo, nos dijo: «publiqué con ellos un libro en 2019, y a día de hoy aún no he visto un céntimo. Y sé que se vendieron, porque me los enviaron, los vendí en una presentación, y les ingresé el dinero al día siguiente». Tigo, además, confesó que «Yo Gané el… Premio de novela Célebre Internacional, dotado con 1.500€ de premio en concepto de adelanto editorial. Firmamos un contrato que decía claramente que en último día de septiembre de 20… me lo abonarían. El tiempo fue pasando sin que viese ni un céntimo. Primero fueron largas, después ya ni contestaba. Después, puse un post en Facebook preguntado con ironía si algún autor había cobrado de ellos, y a los cinco minutos tenía el correo lleno de amenazas de que me iban a demandar, que me rescindían los contratos, y que por lo tanto no me debían el adelanto»: VERIFICA el testimonio de Tigo. Si has sido víctima de esta supuesta editorial, escríbenos, por favor, para ponerte en contacto con otras víctimas, como Tigo, y para que hagan una demanda colectiva contra ella.
(29) Editorial La Equilibrista, España. Quienes dirigen esta supuesta editorial se ingeniaron un concursito de novela y otro de cuentos, los cuales, según los resultados, solamente aprovecha a ellos, pues acopian las direcciones de correo electrónico de los participantes para enviarles una «propuesta», la cual consiste en pedirles dinero con el pretexto de hacer una publicación de algunas de las obras participantes.
(30) Editorial Nemira, España. Uno de los autores que han tenido perdidosa experiencia con esta «editorial» dijo: «he visto en el foro que se hablaba de la Editorial Nemira. Yo fui una de las estafadas. Quería comunicaros que he encontrado a su editor [impartiendo] clases en Aula de escritores. Ahí también tienen una nueva editorial, Hijos del Hule. Os advierto que tengáis cuidado con esta nueva editorial y sus cursos...»: VERIFICA la denuncia.
(31) Editorial Novum Publishing, España. Sobre esta «editorial» hallamos la siguiente denuncia: «… me he topado con tres que usan una táctica similar. Son las editoriales Seleer, Atlantis y Novum Publishing… son igual de peligrosas que la desaparecida Jamais»: ACÁ verificas el testimonio o ACÁ si hallas inutilizado el enlace.
(32) Editorial Carena, o Ediciones Carena. España. Tiene contra sí el haber sido demandada penalmente por un grupo de escritores en el año 2015 y el haber perdido el pleito: «la justicia sentencia a la editorial Carena ante los autores valencianos estafados»: ACÁ verificas la transcripción. Nosotras enviamos un señuelo a esta «editorial». En menos de un mes, yo, Claudia, recibí la respuesta, en la cual me lisonjeaban, diciendo maravillas de mi manuscrito. Pienso probablemente que la «editora» lee las primeras páginas para tomar algunas noticias en que constituir la lisonja y hacernos creer que leyó todo el manuscrito (¡en veinte días!). La supuesta editora me advierte que la novela es extremadamente buena, pero que, considerado el riesgo que implica la edición, no puede menos de ofrecerme un proyecto en el que «el autor solo tendrá que contribuir económicamente a la puesta en marcha de la primera edición». ¡Nada qué extrañar! Es lo mismo que pretextan todas las editoriales sospechosas para sonsacarnos algunos dineros con la alucinación de una edición. Un escritor nos confesó que envió su novela a esta supuesta editorial y que, en menos de 48 horas, le respondieron para pedirle 2403 euros: «Anteayer la mandé a una editorial sospechosa, Ediciones Carena, y hoy he recibido la típica respuesta entusiasta cuando esa novela es imposible leerla con atención en 48 horas»: ACÁ verificas el testimonio.
(33) Bohodón Ediciones, España. Esta «editorial» es de autoedición, según el dictamen y la experiencia de aspirantes a escritores que han remitido sus obras. Uno de ellos dijo que: «Cuando reciben el manuscrito, te avisan que se van a dar un tiempo para valorarlo; en menos días ya responden con una propuesta de autoedición. Para eso, no necesitan marear la perdiz»: VERIFICA la transcripción. Blanca, una víctima de esta supuesta editorial, dijo: «Me estafaron teniendo solamente 15 años y todavía se atrevieron a jugar conmigo, creyendo que mis padres no leían también sus correos»: VERIFICA lo que hemos transcrito.
(34) Editorial Difundia, España. Es «editorial» de «autoedición». Exige al novato escritor que compre algunos ejemplares de su propia obra y se apresura a responder a todos los que le envían manuscritos. Tal prisa es sospechosa; lo cual se ejemplifica en lo que alguien nos dijo: «se demoraron muy poco en responderme… cinco días, me piden dinero para la publicación»: PRUEBA de la transcripción.
(35) Ediciones Albores, España. Muchas «editoriales de coedición» surgen en España al calor de la ingenuidad de los escritores novatos, los cuales, condescendiendo a pagar dinero a una «editorial», contribuyen a que el mediocre negocio de la «coedición» continúe, y aun se diversifique. Se dejan deslumbrar por lo que leen en la página Web de la «editorial», donde los «editores» se amañan a poner decenas de adulaciones sobre ellos mismos. Perdona esta nuestra petulancia; pero, si te contentas con esa clase de «publicación», estás más para vender naranjas que libros de tu autoría. Alguien se quejó de Ediciones Albores, diciendo que: «La calidad del libro es… mala; por ejemplo, las hojas del libro no iban bien pegadas, por lo que se soltaban una vez que comenzabas con la lectura. También había fallos de imprenta como que aparece un símbolo en mitad de un texto cuando en el propio texto de Word no aparece… Para ser una editorial de autopublicación… floja»: VERIFICA la transcripción. Otro autor dijo: «Es un engaño... y unos sinvergüenzas, te venden todo bonito para que pagues y luego no cumplen nada y te engañan en las ventas»: VERIFICA la queja.
(36) Editorial Kolima, España. Un autor ha dicho de esta «editorial» «¿No hay ahí [quien] lea los libros antes de salir a la venta? En el último libro de… Figueroa (los Bisontes de Altamira), voy por la página 161 y ya he encontrado 10 erratas». VERIFICA la transcripción.
(37) Editorial Exlibric, España. Escasamente conocida en Europa, cuanto menos en América. Su especialidad es la «auto publicación»; por lo tanto, te aconsejamos mantenerte alejado de ella, a menos que seas un aspirante a escritor bien contentadizo, de aquellos que escriben una novela en un año y se contentan con vender diez ejemplares cada dos años (los ejemplares que compran los integrantes de la familia).
(38) Editorial Mirahadas, España. Quienes gestionan las estrategias de mercadeo de esta «editorial» dicen que son una «editorial tradicional»; pero no lo es. Una editorial real (la que tiene verdadero caudal para sacar libros impresos y distribuirlos por las librerías del mundo) nunca ofrece «packs de servicios editoriales»; una editorial tradicional no hace publicidad por Internet, pidiendo que le manden manuscritos para su edición. Envíales un señuelo (alguna novelita malograda que nadie haya leído) para que pruebes ser verdad lo que te advertimos: en menos de quince días, te responderá, no con una propuesta de edición adecuada a tus expectativas de autor profesional, sino con una propuesta digna de autor amateur: te ofrecerá los «packs de servicios editoriales», ediciones virtuales, distribución en plataformas online. Nosotros le enviamos un señuelo. MIRA acá lo que nos respondió. Sara, una autora, se quejó: «… ni me contestan los e-mails, el primero sí, claro porque les interesaba; pero… silencio total. Una falta de profesionalidad… No puedo darles buena puntuación ni recomendarles». VERIFICA el testimonio. Hicimos también un EXAMEN de los errores que abundan en las «ediciones» de esta supuesta editorial.
(39) Hera Ediciones, España. Una de las víctimas de esta «editorial» (o supuesta agencia literaria) dijo: «tan solo resaltaron algunos nuevos errores como el espacio entre palabras y la falta de signos; pero la gramática, el estilo y la ortografía quedaron en veremos...»: VERIFICA lo que hemos transcripto. Otro autor (cuyo nombre callo por seguridad) nos confesó que firmó un contrato con Hera Ediciones, en virtud del cual él se obligó a pagar más de 500 euros, y la «editora» (una tal Amalia) se obligó a corregir la novela del autor, hacerle maquetación y representación (lo cual las agencias literarias hacen). Sobra decir que el único que cumplió el contrato fue el autor, pues, después de enviar el dinero y esperar que la supuesta agencia hiciese gala de honestidad, aquel no recibió sino un manuscrito mal corregido (y peor maquetado), y un «dossier» (informe de lectura) amañado (con apartes que no correspondían al contenido de la novela). Lo cual afirmamos porque, habiendo asumido la revisión y la corrección del manuscrito, leímos el tal «dossier». En resumen, ni hubo corrección, ni maquetación, ni representación. Lo peor es que el autor ha intentado reclamar contra esto; pero ya no le responden los correos; lo cual parece ser, no un caso aislado, sino parte de una bellaquería cometida contra varias personas, según lo denuncia este otro escritor en YOUTUBE (acá está es el video).
(40) Editorial Babidi-bú Opiniones, España. Esta «editorial» se especializa en literatura juvenil. Martha, una autora, puso la siguiente queja: «¿Una editorial que obliga al autor a comprar 200 unidades, de los cuales no tienes derechos de autor? Sacad vosotros vuestras propias conclusiones. Como autor, entrego el contenido, tengo que maquetar y… pagar. ¿Qué da la editorial? Ya te lo digo yo, problemas. Canales de promoción 0…» VERIFICA acá la transcripción. Un autor nos dijo: «Babidibu no es una editorial para nada seria ni que haya satisfecho lo pactado con una calidad que se equipare a los casi dos mil euros que piden por editar. Para que nadie caiga en lo mismo… Después de año y medio solamente me han dado una foto de un PFD (son tan cutres que ni mandan el PDF)»: VERIFICA el testimonio.
(41) Editorial Autografía,
España. Para atraer la voluntad del aspirante a escritor, esta supuesta
editorial dice por pretexto que publica gratis y que no ofrece coedición. Pero,
cuando el incauto aspirante cae en las redes, le descubre sus mañas, diciéndole
que debe vender cierta cantidad de ejemplares en la presentación. Una persona
afirmó por modo de denuncia: «Es una estafa, yo tuve que pagar… los
ejemplares sobrantes hasta llegar a ese 70% y al final, no he visto el 10% de
las que me merecía. ¿Por qué? Porque solo buscan obras que hagan más apetecible
su catálogo; pero no las venden, solo buscan nuevos incautos para hacerles lo
mismo»: VERIFICA la
transcripción. Nosotros le enviamos un señuelo (una novela inacabada): en menos
de quince días, un tal Alfonso nos respondió que «me complace comunicarle
que nuestro equipo de editores ha estado valorando la propuesta y tras esta
valoración inicial decirte que el proyecto ha sido aprobado para publicarlo».
Noten la mala puntuación de quien dice ser un editor de esta supuesta
editorial: el párrafo carece de comas, no obstante que el orden de los
sintagmas las exigía: faltas que son tanto más reprobables, cuanto el que las
envía hace uso de una plantilla (no parece verosímil que el tal Alfonso envíe
correos personalizados), añadiéndose a tales faltas el uso de un repudiado galicismo
(a
partir de), el
cual repite tres veces en el mismo correo: «A partir de aquí tenemos de
nuevo un margen de 10-15 días para seguir vendiendo ejemplares por la página
web…». En fin, para no alargarnos a reseñar todas las incongruencias en que
incurre el supuesto editor, transcribimos la parte del correo que más infama a
la supuesta editorial Autografía, pues esta nos exige como condición que
nosotros, como autores, vendamos 70% de la tirada o, lo que es lo mismo, que
compremos el 70% de la tirada: «La única condición o requisito que pedimos
desde la editorial al autor, es que entre la pre-venta y la presentación (En un
plazo máximo de 40 días) se ha de vender el 70% de la tirada escogida. Siendo
que, si no se alcanza esa meta, el autor tendría que adquirir los ejemplares
necesarios hasta llegar a ese 70%»: ENLACE para
verificar testimonio. Lorena, una autora, se quejó de
esta supuesta editorial: «Nuestra experiencia es de lo más desagradable. Mi
marido ha publicado con ellos un libro… aún no nos han contestado a los más 10
emails que les hemos enviado. No nos dan información de las ventas del libro…»:
CAPTURA de imagen del testimonio. Inmaculada, otra de las
víctimas, dijo: «… mi hijo le vendieron la moto diciéndole que le iban a
publicar su manuscrito, que le harían promoción... etc... Después, le
dijeron que tenía que comprar unos ejemplares... Lo hizo, pagaron, y los
compradores JAMÁS han recibido los libros. Pero lo más gordo es que le
dijeron que tenía que pagar 600 EUROS porque no había vendido el porcentaje
acordado»: VERIFICA la
transcripción. En resumen, es como ir a conocer al dentista en su oficina y que
este, en su primera sonrisa, nos deje ver que tiene cariadas todas las muelas.
(42) Malas Artes Editorial, España. Alias Bunker Books. El nombre de «malas artes» les conviene tanto que, si lo trocasen por el de «malas mañas», pocos extrañarían el cambio. Finge un concurso barato denominado Certamen «malas artes» de Novela juvenil y de fantasía, a cuyos participantes «malas artes» envía correos con la trillada treta de que «el jurado hizo buena crítica de sus obras y que, por eso, quiere hacerles una oferta» (coedición disfrazada de campaña de crowfunding). He acá un EJEMPLO del tenor de tales correos. Una persona nos dijo: «Podéis añadir a MALAS ARTES EDITORIAL a vuestra lista: certamen literario fraudulento, palabrería y coedición disfrazada de campañas de crowfunding»: VERIFICA la transcripción. El concurso barato de Malas Artes Editorial tiene mucha semejanza con el concurso barato de Distrito 93. Nótese, por ejemplo, que ambas prometen un supuesto premio de 1200 euros y ambas anuncian «la facultad de contactar a los autores de aquellas obras que reúnan la calidad para su publicación bla… bla… bla». ¿Es esto una coincidencia? ¿Por qué la una usa literalmente las mismas palabras que la otra? ¿Son cómplices o son tan tontos que la una remeda lo que hace la otra sin cambiarle una coma siquiera? Otro escritor dijo: «Editorial Malas Artes. Convocan un concurso literario fraudulento, solo para llamarte… y proponerte un crowfunding, del cual ellos como editorial no se preocupan ni de promocionarlo en redes sociales» (PRUEBA).
(43) Editorial Académica Española, España. Tiene contra sí decenas de malas opiniones escritas en Internet. Una de ellas es la que transcribimos: «Yo tuve una mala experiencia con la Editorial Académica Española (EAE), que toma las tesis universitarias (de seguro en complicidad con algún funcionario de la universidad madrileña) y luego te hace una propuesta de edición a coste cero […] Jamás (luego de 11 años) he recibido alguna regalía de ello […] me entero que está en Amazon por el precio de 20 euros. Compré un par de libros a ese precio y luego hice una carta a la editorial solicitándoles me abonaran el 12% de todos estos años. Nunca respondieron. Son unos sinvergüenzas. Luego les envié oro correo diciéndoles que yo NUNCA LES AUTORICE PARA SUBIR MI LIBRO A AMAZON, Y MENOS A SU NOMBRE. Nunca me contestaron»: ENLACE del testimonio. Otra persona dejó esta opinión en Internet: «Se trata de una editorial de poca monta, sin absolutamente ningún prestigio, que busca aprovechar la falta de experiencia en propiedad intelectual de personas que hayan generado contenido... Piden eliminar referencias a la universidad para evitar cualquier tipo de vínculo que les obligue a pagar algo a esta si el libro se vende. Sus revisiones son poco prolijas y son capaces de aceptar casi cualquier cosa»: TESTIMONIO completo.
(44) Grupo editorial
Ominiverso o
Multiverso Editorial, España. Si envías tu manuscrito a esta «editorial», en
menos de un mes te responderá que «nuestro equipo ha estado evaluando su obra y
el resultado fue favorable». La rapidez de tal respuesta es porque no es una «editorial
tradicional». Juntamente con la respuesta, te llegaría la «carta de
presentación» (mal escrita y con incongruencias gramaticales) que el «editor»
envía y en la que se insinúa la malicia y la insuficiencia de la «editorial»: «el
propio autor también será uno de los canales más importantes en un primer
momento. Realizando la función de punto de venta directo en su
entorno más cercano. De esta forma el autor podrá llegar a más gente…» Se
entiende que el supuesto editor espera que los autores vendan los ejemplares de
sus novelas a la familia y amigos de ellos. Esta «editorial» tiene un concurso
de relatos con el que enreda a los participantes en un contrato en virtud del
cual los autores se obligan a vender o, en su defecto, a comprar 100 ejemplares
de una «edición de finalistas». ¡Oh y qué originales! (ironía). Uno de los participantes
dijo: «Resulté ser escogido finalista […] Me mandaron un contrato, donde
[…] se comprometían a imprimir 1000 ejemplares […] y yo me encargaba de
vender/comprar 100 copias. […] en mi círculo de escritores que tengo por fb…».
Tal escritor confesó en su blog: «En el correo se enfatizaba que había
sido escogido entre un total de mil obras presentadas. No sé si me extrañó más
la cantidad de recopilatorios enviados o que el jurado los hubiera leído en tan
poco tiempo… Esa misma noche pegué una ojeada a la web de la editorial, la cual
jamás había escuchado nombrar, y me pareció más bien anodina»: ENLACE para confirmar la transcripción. Si hallas eliminada
la página, mira esta COPIA de seguridad. Una persona nos escribió para pedirnos
ayuda, confesando que esta supuesta editorial le envió unos ejemplares cuyas
portadas se deshacen al contacto con los dedos y que, además, no cumplieron con
que le prometieron en su mañoso contrato. Si tú también fuiste una de las
víctimas de esta supuesta editorial y quieres poner una demanda juntamente con
la autora que te menciono, por favor, envíanos un correo. Otra autora (Patricia)
nos envió su testimonio en el año 2023, cuyo tenor es: «… me pasó lo mismo
con Multiverso Editorial. Participé en un concurso y me enviaron el típico
correo de que mi obra tenía la calidad para ser publicada y caí. Me
hicieron vender 100 ejemplares a familiares y amigos y fueron las únicas
regalías que cobré, un diez por ciento de lo vendido por mí. Han pasado dos
años, se ha cumplido el plazo que estipulaba el contrato y nunca me pagaron por
más que he reclamado. Lo peor es que aún tienen mi libro en la web y en Amazon.
He contactado con ambos y la editorial no responde y Amazon me dice que ellos
no pueden hacer nada sin la autorización de la editorial»: VERIFICA el testimonio. Otro autor nos dijo que la editorial
Multiverso no le pagó lo que le debe: «… la experiencia con esta supuesta
editorial ha sido más que penosa... Fueron más de dos años durante los que mi
obra no se pudo mover por haber… cedido los derechos de explotación a esta
gente, dos años perdidos sin noticias, correos que tardan meses en contestar,
mentiras sobre envío de libros que nunca llegaron a su destino… (libros que yo
he pagado por adelantado…) etc... Y jamás he visto una sola regalía, y me
consta que algunos ejemplares se han vendido… si alguien quiere demandarlos, me
sumo a la causa… yo me atrevería a decir que ni hay concurso, ni jurado ni
nada, simplemente supuestamente hurtan el dinero de los autores… » VERIFICA una parte de la transcripción y la PARTE principal de ella.
(45) Editorial Punto Rojo, España. Sabemos ciertamente que esta «editorial» no es tradicional, lo uno porque es mercenaria (el autor paga al «editor» por un supuesto servicio); lo otro porque es tan regional como la paella (los ejemplares que el autor compra quedan estancados en España). Un autor se quejó de Editorial Punto Rojo: «Cuando juegan con la ilusión… de quien sueña tener un "hijo", llamado libro… queda demostrada la nula profesionalidad de dicha editorial. La portada visualizada con mis ojos no superaba un copia y pega de muy pésima calidad, descargada de Google… Huye de Editorial Punto Rojo Libros… No te dejes embaucar por las estrellas "verificadas"»: VERIFICA la transcripción. Otro autor se quejó semejantemente: «Llamo hace una semana y no saben nada. Y ahora mismo aquí estoy, sintiéndome un imbécil ante gente que no hace bien su trabajo…»: ENLACE para verificar la confesión. Ese autor añade esto a su queja: «Ah! y si os aseguran que el libro llegará físicamente a El Corte Inglés, Fnac o Casa del Libro, olvidaros»: CONFIRMACIÓN de lo dicho. Otra víctima confesó: «Pagué para la ortografía del libro… y resulta que dejaron todo tal y como está… el libro está lleno de faltas de ortografía, y por culpa de ello, me echaron bronca. No se puede publicar un libro lleno de faltas de ortografía y gramática… Encima, la liquidación es tramposa»: VERIFICA. Otro autor dijo: «… firmé en marzo, y a las alturas que estamos estoy en trámites con un despacho de abogados para demandar a la editorial»: VERIFICACIÓN. Carmen, otra autora, se quejó con estas palabras: «Unos auténticos sin vergüenzas: no cumplen nada de lo prometido. Una vez tienen el dinero, ya no contestan ni llamadas ni mails: una pesadilla de editorial»: testimonio DOCUMENTADO. OTRAS OPINIONES sobre PUNTO ROJO EDITORIAL.
(46) Nova Casa Editorial, España. Si quieres tantear la suficiencia y la insuficiencia de esta supuesta editorial, quedarás más confundido que asegurado, pues en Internet abundan las estrategias comerciales con disfraz de «opinión favorable». Sin embargo, te pedimos que adviertas una de las opiniones desfavorables que hallamos acerca de esta «editorial»: «Es una mala editorial. Algunos de los libros tienen errores ortográficos graves y la mayoría de su catálogo es de pésima calidad. Los libros que venden acá no son buenos, no están bien editados y su contenido es de escritor principiante»: PRUEBA documentada.
(47) Edicións Do Peirao, España. Incluimos esta «editorial» entre las sospechosas por dos consideraciones principales: 1. Se valen de un concurso barato para acopiar direcciones de correos electrónicos y teléfonos de los participantes, a quienes, por modo de pretexto, dicen que, aunque no ganaron el concursito, sus obras son muy dignas de publicación. 2. Está emparentada con otra editorial sospechosa, la cual tiene por nombre Tandaia. Una persona nos refirió su experiencia con la «editorial» Do Peirao: «El correo que me mandan con el contrato no está dirigido a mí, sino a otra persona. En el mensaje me piden que les mande algún extracto de la obra (cuando la tienen entera). A la persona que me llama por teléfono […] pregunto por lo de los cambios que he introducido en la obra (los que previamente le comuniqué por mail) y no tiene ni idea…»: TESTIMONIO documentado.
(48) BabidiBu Editorial, España. Lo poco que hemos conseguido averiguar es que se especializa en coedición. Un autor nos dijo: «el contrato de por sí no es legal; ya que no especifica… la cantidad de royalties… hay muchas lagunas. Se parece al contracto que redactarías para un trabajo de clase»: ENLACE de verificación.
(49) Diversidad Literaria,
España. Su negocio es «coedición» y los concursos baratos en los que todos los
participantes son finalistas. Basta mirar su página WEB para reconocer
que esta supuesta editorial así es cursada en «edición literaria» como una
monja en «edición pornográfica» (entiéndase esto como una ironía nuestra). Por
ejemplo, usa el enojoso galicismo «A
PARTIR DE»,
omite letras esenciales «ME GUSTARÍA HABARTE» (HABARTE en vez de
HABLARTE): VERIFICA tales
errores imperdonables. Un autor se quejó: «Diversidad literaria es un negocio
redondo: publican ‘colecciones’ de… microrrelatos a doce euros el libro y se
quedan con los derechos…»: PRUEBA.
(50) Editorial Gravitaciones, España. Para cautelarte, transcribimos el testimonio de una autora que quedó escarmentada de esta supuesta editorial. Ella dice que el editor, que tiene Juan por nombre, «no solo no me paga, sino que tiene secuestrado uno de mis libros… Quería que las presentaciones se hicieran en locales y no en librerías... Es decir, también en las ventas de las presentaciones se quedaba con toda la ganancia y no había registro de los ejemplares vendidos… El abogado me dijo que lo que el editor ladrón está haciendo es delito haya o no haya contrato (en el segundo libro no hay contrato, es el libro secuestrado) y le envió un burofax para [que] dejara de explotar la obra…»: PRUEBA documentada.
(51) Red Apple Ediciones, España. Esta «editorial» tiene contra sí muchos testimonios en Internet; uno de los cuales es este: «Cristina y Raquel son dos de las perjudicadas de esta estafa que Red Apple Ediciones está llevando a cabo: han perdido dinero, ilusión, esfuerzo y sobre todo han perdido su obra pese a contar con los derechos de la misma»: ENLACE de verificación.
(52) Profit Editorial, España. Tiene contra sí la sospecha de la «no lectura» de los manuscritos, pues sus correos son tan «impersonales» que están precedidos por un «Apreciada Sra» en vez del nombre del autor del manuscrito. Como editorial «no tradicional», se especializa en la «autoedición», por lo cual no extrañes si el correo que recibes como respuesta parece copiado de otras «editoriales» afines: un facsímil de tales correos
(55) Editorial Azur, alias
Azur Grupo Editorial, España. Con solo que mires la página «Web» de esta
«editorial», hallarás indicio de su insuficiencia. Por ejemplo, tienen allí escrito
un repudiado galicismo: «publica a partir de 300», lo cual, además, deja
en claro que no es una «editorial tradicional». Una víctima, por nombre Pepo,
dijo: «No he tenido una buena experiencia con mi obra, ni en la edición
de la misma ni tampoco en el trato personal y profesional recibido»: VERIFICA la transcripción.
En nuestro poder, tenemos el correo de otra de las víctimas de la «editorial
Azur». En dicho correo, se lee que Azur no le pagó... La víctima, como
acobardada, no quiso concedernos más detalles; pero nos envió una copia del
correo enviado a Azur en la que se lee: «… ante el trato recibido por su
parte y la falta… de atención y profesionalidad, así como del
incumplimiento del contrato… deseo terminar con la distribución y venta de mi
novela y con cualquier relación futura con ustedes… Para mi (sic) la atención
recibida y haber trabajado con ustedes ha sido de las peores experiencias
tenidas y quiero olvidarla cuanto antes». Otro autor, Luis, dijo en uno de nuestros blogs:
«NUNCA jamás volvería a Editar con la Editorial AZUR (Almeria). Ha sido una
verdadera angustia trabajar con ELLOS. Incumplimiento de contrato grave. Trato
irrespetuoso… con abogado no he podido conseguir la devolución de varios de mis
libros y de mis royalties...»: PRUEBA documentada. Alicia, otra autora, nos dijo en el año
2024: «publiqué un libro en 2018, y aún no he
recibido las regalías anuales… Después de un mes insistiendo, me han enviado un
desglose que no llega ni a 20e.»
(56) ÍBERA EDICIONES, España. Esta «editorial» se amaña a hacerse publicidad en Internet, diciendo que publica manuscritos de España e Hispanoamérica, y que es «la mayor editora de España en este segmento». Lo que no dice en su publicidad barata es que Íbera Ediciones fuerza a los incautos autores a comprar ejemplares de sus propias obras. Cristina, una de tales autores, dijo: «Firmé con una editorial, ÍBERA EDICIONES. Te obligan a comprar 40 ejemplares por… 545€… lo único que hacen es maquetar la portada... La corrección ortográfica corre por tu cuenta… Las 40 novelas que compré las he utilizado para hacer regalos…»: PRUEBA documentada. Otra autora dijo por modo de queja: «firmé un contrato de edición con ustedes en el que se me aseguraba, en la cláusula 4, que la editorial se comprometía a tener siempre disponibles libros… ustedes han incumplido esa cláusula y no hubo libros disponibles para la presentación… Adjunto los emails donde la editorial se lava las manos respecto al envío de los libros… tal y como se me aseguró en el contrato, que han incumplido reiteradamente»: PRUEBA documentada.
(57) Editorial Sar Alejandría, España. Esta «editorial» es apenas mencionada en la red de Internet. Un autor nos envió un correo en el que nos dijo: «me gustaría hablar de una editorial sobre la que no menciona nada: Editorial Saralejandría. Esta editorial se vende como tradicional, pero la verdad es que responde a todas las propuestas que le llegan antes de 15 días. Esto es porque sus condiciones son las peores que me he encontrado a lo largo de mi andadura. Esta editorial te exige vender un mínimo de 50 libros durante tu presentación, o en los treinta días siguientes. Pero aquí no queda el abuso. Además, no te ofrece ni un euro hasta que seas capaz de vender más de 200 ejemplares»: IMAGEN del susodicho correo. Otra persona, que tiene Elena por nombre, se quejó de Editorial Sar Alejandría: «Muy poco profesional. ¡Mucho cuidado!»: PRUEBA de lo dicho.
(58) Editorial Libros y Literatura, España. La persona que se inventó esta «editorial» se jacta de tener cierto número de «seguidores» en «redes sociales». ¡Qué ridículo! Esa jactancia es tan vana como la de quien dice que tiene tres mil «amigos» en Facebook. La treta que esta «editorial» usa para atraer incautos es poner el aviso de: «recepción de manuscritos abierta» en su sitio «Web». Para reforzar la treta, se arroga el atributo de «editorial tradicional». Sin embargo, su especialidad es la «auto publicación» en la que el autor es persuadido a pagar dinero por supuestos servicios editoriales. La treta consta de un filtro por el que la «editorial» descarta a los autores que no están interesados en invertir dinero en tales servicios. Para que sepas más acerca de este filtro, examina esta ENTRADA nuestra. Un aspirante a escritor dijo: «Quiero comentar el fraude que me hizo, a mí y a otros escritores inexpertos la editorial Libros y Literatura... Yo le envié 77.70 euros para que me mandara 12 libros en los cuales saldría publicada mi utopía. Esto fue en mayo 2014, jamás me han llegado los ejemplares y ahora se niega el tal Ricarte a contestarme»: PRUEBA de lo dicho.
(59) Universo de Letras, España. Esta «editorial» dice pertenecer al Grupo Planeta; pero su especialización no es la edición tradicional, sino la «edición mercenaria»: «publica» todo, con tal que los autores paguen por ello. De modo que, si escribes a Universo de Letras para preguntarle si recibe manuscritos, la respuesta será sistemática: un enlace en el que verás los «packs» que te ofrece (el que menos cuesta es uno de 849 euros). No deberías extrañar que sus libritos estén plagados de errores (PRUEBA). Una de las víctimas dijo: «Prometen publicar los libros de forma perfecta y que uno tendrá muchísima exposición en diferentes mercados, pero, al final, todo es falso. Los libros digitales se ven mal en cualquier dispositivo y las ventas son mínimas. Demasiado dinero que uno jamás recobrará»: PRUEBA de la transcripción. Otro de los autores se quejó: «Mi experiencia con Universo de Letras ha sido verdaderamente decepcionante... No figura en ninguna de las redes sociales... El "plan de marketing" anunciado no tiene nada de "plan" y las afirmaciones sobre fechas y lugares donde iba a estar disponible mi obra no se han cumplido. No la recomiendo para aquellos que quieren pagar por publicar una obra»: PRUEBA del testimonio. Un autor, por nombre Enry, dijo: «he publicado mi primer poemario con ellos y ha sido un desastre ya que el libro está lleno de faltas de ortografía, según ellos no son importantes (saltar con tilde es muy normal que salga en un libro… comas mal puesta (sic) que quitan el ritmo al verso o palabras mal puestas o mal conjugadas)»: PRUEBA de lo transcripto. El (o la) sinvergüenza que «conduce» esta supuesta editorial le contesta cínicamente con esto: «Reseña realizada con un perfil falso… Por el tipo de comentario sospechamos de otro editor de la competencia que suele hacer mucho énfasis en notas de prensa y similares que sus libros no llevan faltas de ortografía». Esta es la manera como estos mal llamados editores intrigan para acallar a sus detractores: con amenazas, mentiras y fingimientos dignos de gente inescrupulosa.
(60) Ediciones Hades, España. Si envías tu manuscrito a esta supuesta editorial, te responderá como todas las editoriales sospechosas: en breve tiempo, pero con prolija adulación. Un autor nos confesó esto: «… me respondieron deprisa, todo alabanzas y buenas palabras sobre mi obra… Quedé con el editor… en una ciudad cercana, y me habló del proceso de edición. Me explicó que tenía que realizar presentaciones y vender un mínimo de ejemplares… Me envió el contrato, en el que aclaraba que, si yo no vendía los ejemplares, tendría que adquirir los que no se vendieran, y de nuevo, no aparecía el precio final por ninguna parte… No se vendieron… y [el editor] empezó a exigirme el dinero. Le recordé lo que habíamos hablado y me soltó que él ya tenía demasiados ejemplares de mi novela en almacén…, y que había que cumplir el contrato… Durante dos años, tal y como estipulaba el contrato, la editorial tuvo los derechos de la novela y la obra en venta en su web, dos años en los que no vi ni un mensaje suyo sobre las ventas o regalías… Pasado el plazo, le comuniqué que quería rescindir el contrato, y me respondió con un "ya, yo también, creo que es evidente" que me sonó a insulto… Retiró la obra de la web, y decidí probar suerte en Amazon con esa misma novela. Amazon detectó que la obra había sido publicada y me solicitaron un escrito de la editorial para comprobar que los derechos eran míos, cosa que solicité al editor un tiempo después de la rescisión del contrato. Me dijo que sí, que no había problema, que le diese unos días… Días después le hablo de nuevo y me suelta "¿Tú no eras el que fue metiendo mierda de mi editorial?" a lo que le respondí que no, que yo no había hablado nada de sus malas prácticas editoriales, pero que, si no me mandaba el escrito que le pedía, no solo iba a hacerlo, sino que iba a tener noticias mías por vía legal. Ese mismo día me mandó el escrito…»: PRUEBA del testimonio.
(61) Elvo Editorial, España. Leemos en su
página WEB que «Sólo (sic) editamos lo que nos gusta, no hacemos
autoediciones ni ningún otro tipo de edición por encargo»; lo cual es un
pretexto para parecer una «editorial selectiva». Por modo de señuelo, le
enviamos un falso manuscrito. A las cinco semanas, respondieron con otro
pretexto «Elvo Editorial es… independiente… su manuscrito no encaja en… nuestra
editorial», el cual pretexto tiene resabio de plantilla de editorial de tres
pelos, juntamente con su oferta de «coedición disfrazada»; la cual pone a
continuación: «ELVO Editorial tiene otros campos… en el terreno
editorial y ofrecemos a los autores… bajo su sello filial, Ópalo ediciones, la
posibilidad de editar su obra». Fingimos interés; de modo que, a los tres días,
Elvo Editorial, bajo el nombre de Ópalos Ediciones, nos escribe mostrando
su verdadera calaña: la de editorial mercenaria: «Desde Ópalo ediciones
hacemos en exclusiva autoediciones por expreso deseo del autor…». En
resumen: es una «editorial» de coedición que pretexta ser independiente para
presentar un «sello editorial» que pide dinero a los incautos.
(62) Editorial Anáfora, España. Esta supuesta editorial finge estar interesada en la recepción de manuscritos. Pero, su verdadero interés es vender «sus servicios de autoedición»: verdad que puedes verificar si envías tu manuscrito, pues, a siete o nueve días, recibirás su respuesta automática en la que se lee «lamentamos comunicarle que en estos momentos podríamos ofrecerle para la publicación de su manuscrito una opción de auto edición».
(63) CON M DE MUJER, España. Ya que esta supuesta editorial es «nueva» (establecimiento: año 2021), no hay todavía quejas acerca de ella. Las quejas, según suponemos, sobrevendrán después. No obstante, hemos hecho un examen de uno de sus contratos; y hemos llegado a la siguiente CONCLUSIÓN, en la cual dejamos dicho que no es editorial tradicional.
(64) ITA editorial, Colombia. Lorena, una de las víctimas de esta «editorial», se quejó: «Una triste y profunda decepción: cambiaron totalmente mi poema a pesar de que no autoricé sus cambios. Lo publicaron así. El amor, tiempo y dinero invertido, para obtener un sueño, se convirtió en una profunda tristeza y decepción»: VERIFICA la transcripción. Juan, otra víctima, dijo: «… fui uno de los elegidos para ser parte de una de las antologías... Pero… me cobraron casi 300.000 pesos por aparecer en un libro que jamás se obtuvo ganancia alguna… este tipo de editoriales no valen la pena»: VERIFICACIÓN del testimonio. Una persona, que dice haber trabajado para Editorial Ita, dijo: «… son unos ladrones, solo juegan con los sueños de la gente: todo texto que les presenten pasa sus supuestas convocatorias. Lo sé. Fui empleado de allá»: VERIFICA el testimonio. Otra víctima me escribió para decirme: «Es una de las que propone concursos y todos los que participan son ganadores. Posteriormente, les avisan y les piden dinero para la edición de la "Antología", lo que no cumplen. A pesar de mi experiencia y animado por una de mis hijas, caí en la trampa. Sin embargo, los demandé y la demanda está avanzando a mi favor».
(65) Editorial LXL (alias Entre libros editorial), España. Esta supuesta editorial fue objeto de denuncias públicas divulgadas en Internet en el año 2015 por parte de algunos escritores que la imputaban de «no pago de regalías», y aun de «secuestro» de sus obras, como podíamos verificar en el siguiente enlace (hemos intentado entrar en la página; pero parece que la persona que la administra, acobardada por alguna amenaza, la restringió para estorbar su lectura). No obstante, tenemos una copia de tales denuncias: PRUEBA o PRUEBA2. Esta «editorial» dice ser «tradicional»; sin embargo, está a mil años luz de serlo, pues sus «ediciones» son principalmente digitales que se venden «bajo demanda» y su distribución es también virtual; lo cual implica que las obras «publicadas» no ocupan espacio en librerías de Hispanoamérica, y que envían dos o cuatro ejemplares a unas pocas de España. En su página hallamos un galicismo «todos los pasos a seguir para conseguir el libro» (lo castizo sería: todos los pasos por seguir…), el cual galicismo nos indica que estos supuestos editores no corrigen de galiparla las obras que «publican», como, en efecto, probamos con nuestro examen de incorrección: en este BLOG, señalamos las faltas que esta «editorial» deja en los libros «publicados».
(66) Palibrio, Estados Unidos. Es una «editorial» de escaso renombre y, cuando la mencionan, lo hacen desfavorablemente en «foros» de Internet. Para ejemplo de la gravedad de ello, señalamos la siguiente QUEJA.
(67) America Star Books, Estados Unidos. Esta «editorial» tiene una muy merecida mala fama entre escritores anglohablantes (impago de regalías, secuestro, omisión, etc.), y la tendrá también entre hispanohablantes si continúa con su insidioso propósito de buscar autores de Hispanoamérica y de España, a quienes ofrece «traducción gratuita» de sus obras (del español al inglés), y publicación de ellas bajo el presuntuoso sello de America Star Book. La calaña de su negocio se descubre con solamente revisar las traducciones que hacen de los libros: es de creer que usan traductores en línea como Google, pues las inexactitudes son tan vergonzosas como molestos los correos con los que acosan a los autores (tres o cuatro correos por día) cuyas obran han «traducido». El asunto de estos correos electrónicos es ofrecerles dudosos servicios con la promesa de afamarlos en ferias internacionales o tratar de venderles sus propias obras «today your book 50% off». Como si esto fuese poco, esta supuesta editorial no envía reseña de ventas: lo hace solamente si los autores la exigen. Pero ¿qué ventas pueden esperarse de unas obras literarias que han sido dañadas con una traducción como de escuela primaria? En el caso mío, esperaba que, a lo menos, las ventas hubiesen alcanzado un mínimo de 100 dólares: esperanza fundada solamente en la buena apariencia de la portada de mi novela. Pero, ¡oh miserables!, según estos cínicos, durante el año de espera nadie había adquirido un solo ejemplar de ella. Para colmo, la editorial añadió que, si yo deseaba recuperar los derechos (es decir, rescindir el contrato o pagar el rescate), tendría que pagarles $99.00; lo cual no hice. Tengo por cierto que no he sido la única persona embaucada por esta sospechosa editorial. En Internet hay decenas de quejas contra estos bellacos. Por ejemplo, estas dos:
(68) Editorial Gunis, España. Como parte de su publicidad barata, esta supuesta editorial dice estar entre las «mejores» editoriales de España: dudoso atributo que se hace insubsistente con la queja de un autor, quien afirma que esta «editorial» no le respondía los correos y que, para colmo, le envió una corrección mal hecha: PRUEBA
(69) Editorial 531, Colombia, América del Sur. Un autor indignado nos has escrito para acusar de fraude a esta «editorial» sudamericana. Nos dijo, entre otras cosas: «Yo realicé una denuncia pública en mis redes sociales. Desde entonces, muchos autores, víctimas de la misma estafa, se comunicaron conmigo para comentarme cómo habían sido engañados… por la Editorial 531. Algunos llevaban cinco años esperando a ser publicados; otros nunca recibieron ninguna regalía… y otros nunca recibieron el número de ejemplares impresos que se estipula en el contrato». Por seguridad, hemos reservado una mayor reseña para este BLOG.
(70) Valhalla Ediciones, España. Es de origen español. Sobrevive con lo que los novatos escritores consigan vender en sus redes sociales; para lo cual les envía un formulario (queriendo tantear el número de seguidores que tienen) antes de enredarlos en algo que denomina PREVENTA. Por seguridad, hemos puesto en otro lugar (ENLACE) un complemento de esta reseña.
(71) Editorial Fénix Literario, España. Escasamente conocida. Una escritora nos ha escrito en el año 2024 para denunciar la lamentosa experiencia que tuvo con esta supuesta editorial. ACÁ esta su testimonio.
(72) Aliar Ediciones, España. Hallamos pocas referencias acerca de esta supuesta editorial. Un autor (por nombre PACO) puso esta queja (PRUEBA): «No es una editorial tradicional como ellos se venden, sino de coedición. Te obligan por contrato a comprar como mínimo ¡80! libros (unos 1500 euros)». Otras opiniones sobre ALIAR acá.
(73) Editorial Fénix Literario, España. Escasamente conocida. Una escritora nos ha escrito en el año 2024 para denunciar la lamentosa experiencia que tuvo con esta supuesta editorial. ACÁ está su testimonio.
(74) Apuleyo Ediciones, España. Teniendo en cuenta las denuncias que hemos recibido, es otra de las «editoriales» que se mueven en el revoltijo de las «redes sociales» (en particular Instagram), donde buscan incautos y novatos, a quienes pide comprar cierto número de ejemplares. Un hombre nos contó cómo esa «editorial» le pedía que comprase (o vendiese) cierto número de ejemplares (PRUEBA): «… Contesté a un anuncio de Instagram de Apuleyo Ediciones y recibí una oferta para publicar con ellos. Tengo q pagar 100 ejemplares a 1150€… Estoy al 90% de seguridad que les diré que no…». Una persona, que se apellida Schiffer, puso esta queja en Facebook: «Desaconsejable total… Hemos tenido cuatro meses de retraso, lo que conlleva un proceso de edición de ocho meses y el cuento ha llegado mal. La comunicación con ellos es de todo menos fluida… tú pagas el coste total de la edición e ilustración del cuento, que lo recuperas si vendes los 200 ejemplares que te llegan, pero ellos se lleven todo el beneficio» (CAPTURA de pantalla).